sábado, 27 de diciembre de 2014

es

Me di cuenta estando ya tumbada en la camilla, algo aturdida y desconcertada por los ruidos, por lo agudo del dolor. De que no había marcha atrás, de que iba a estar para siempre conmigo, de que tendría que aprender cómo se cuida. La gente iba a preguntar ¿qué es?, yo iba a tener que dar con la respuesta.

Al salir de allí me aseguré de protegerlo bien del frío de diciembre. En casa, me dejé caer sobre el sofá, emocionada y abatida. Lo miraba como quien mira a un extraño. Me entraron tantas ganas de mostrárselo a todo el mundo como de que nadie lo viera. No existe ni va a existir otro igual, otro como él. Experimenté como nunca eso del ‘’mío’’, traté de adivinar las transformaciones que aún le esperan.

Le quise. Me asustó saber su ‘’para siempre’’. No puedo dejar de mirarlo es, un tatuaje precioso.

sábado, 20 de diciembre de 2014

una boda.

Hoy he soñado que estaba casada contigo. Imagínate, ¿habrá algo menos romántico que eso? Me llevabas a la casa en la que una vez viví, y que ahora compartías con un amigo. Éste, nuestro sitio, esta habitación de colchón en el suelo y la cocina con sartenes con churretes y ollas marcadas de arroz mal fregao. Éste, tu sitio, volver a hacerme el oído a la música que te gusta, vestirme con la ropa que tú halagas, decirle a mis amigas que me he casado contigo. Ayer, o antesdeayer, ya no sé, una ceremonia modesta en el ayuntamiento de tal, sin flores, una ceremonia modesta sin nada que celebrar.

Me reía por dentro de mí. Con una pena densa, descreída. Qué haces aquí, me decía, Irene a quién pretendes engañar. Te miraba desde la plena conciencia de que lo nuestro es temporal. De que lo nuestro es porque estar sola me pesa como una maleta vieja y desgastada llena de libros llenos de vidas que no son para mí. Nos veía como a dos que han asumido que ésto es mejor que nada.


Me he despertado entendiéndolo mejor. ‘Nada’, puede que esté lleno de mí. Yo no voy nunca a casarme contigo. ‘Nada’ puede que tenga que ser, justo ya.


Fotografía: Laura Makabresku


domingo, 7 de diciembre de 2014

soy, porque mi padre.

De mi padre no he sabido aprender a hacer música
ni a hacer paciencia ni tortilla de patatas ni tampoco conjuros
para hablar a las meigas en nuestra queimada.
Tampoco sé cómo aguantar el equilibrio
tras la quinta Mahou.
Sobre todo no he aprendido a ser
en la familia que le nació después de nuestra familia. Pero no he venido a hablar de eso, hoy.

Porque de entre lo que sí me ha dado
mi nombre
el Amor a mi hermana el Amor a mi madre el Amor a su madre.
Las concesiones útiles al miedo algunas de las mejores frases
y también la voz de mi niña viajando en casetes.

Me ha enseñado a montar
bicicletas y tiendas de campaña.

Mi padre me ha invitado a pensar
y a la duda.
Al lujo de emprender batallas perdidas
mareada contra el Cantábrico al placer
de llenarse la boca con un HOSTIAPUTA.
Al viaje en la música
al primer olor de la marihuana.

Y papá me ha invitado
desde siempre a la escritura.





Su novela me llegó hace un año y pico. En un tiempo de gusano-furioso-impaciente-por-las-alas que anticipaban varias grietas en mi espalda.
Completamente gusano.
Completamente buscándome.
Con el sitio oscuro
las ideas en llaga
el amor desgastado
el valor- de qué me hablas.

'Los escritos del músico' es muchos gritos. SÉ, VE, HAZLO, SAL, ARRANCA, SALTA. ahora.

Tú puedes ser tu otra. Así que me lancé, insegura arrebatada a darle carne a su fantasma novelado.
Le di una
de las vidas posibles.        La mía.

Trepar sin pies a la montaña que Él ha escrito, me ha cambiado la vida. Fíjate, qué inabarcablemente gigantes son algunas de las frases más usadas. Me ha cambiado la vida, el libro de mi padre. De entre lo que sí me ha dado, alas.

sábado, 6 de diciembre de 2014

o no me dejo.


tengo algo que decir y no lo encuentro.

no.

la hora de comer no existe
la hora de levantarse no existe
no hay dios, nación, identidad.
no existe el momento de-,
la edad de-,
no existe esa Tú que esperas
ni la que recuerdas.
no existen: siempre, nunca.
ni existe la forma de hacer gazpacho.
ni existe así se cosen los botones así se gime así se-,
nada.
no existe la verdad no existe una verdad en lo que he dicho
tampoco.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Los amigos de papá (II)

Hoy hemos ido los dos a casa de mi padre. Qué casualidad, qué alegría verte, mientras tanto dos besos con un casi abrazo. Se ha traído, en su forma de mirarme, a la niña que fui hace veinte años. Me la he puesto con algunas dificultades (los brazos me quedaban cortos y no había forma de escribir).

Luego me he sentado en el suelo a mirar cómo él y papá tocan la guitarra. Cuando yo era la niña de este disfraz también me sentaba a mirar, a escucharles. Y también por aquella época él había nacido treinta años antes de que yo naciera.

Que me ve más delgada, ha dicho. Entonces he vuelto a acordarme: nunca hacer frases de lo importante. Nunca enseñar estas tramas, oscuras (oscuras), no dejar las perversiones al aire, aplastar el instinto con el peso sólido y compacto de lo posible.

Seguir sin embargo imaginando: que le huele la piel a macedonia. Que una vez se recostó sobre la cama y me pensó, reptándole sin ropa para cerciorarme
de que le huele
la piel
a macedonia.


sábado, 15 de noviembre de 2014

Que Ayer no es múltiplo de Ahora



En mi cabeza
intento arreglar lo irreparable
y encuentro mil lugares donde irme
pero ningún lugar donde quedarme.

sábado, 25 de octubre de 2014

perfecta desconocida perfecta

(Steven Lewis)



Su nombre lleva diez horas en mi agenda del móvil y ella es, la belleza que abruma, la voz que de tan sensual se deja ropa tirada camino al tímpano, el olor a la lluvia bruta que llega de repente y arrasa el polvo y renueva el aire. Ahora lo entiendo. Ahora que ella, esta perfecta desconocida, se sienta en frente de un café y de mí; me dice cosas con la boca y pienso que esa boca es un imposible que existe. La belleza que abruma.

Me cuesta vincular sus dedos al whatsapp en mi móvil: Quiero verte. Debajo del tinte del pelo del cráneo ahí adentro, en algún chispazo del cerebro (o quizás ha sido en el fondo del vientre), algo le ha dicho que yo, que por qué no yo, para este café y este presente.

No tengo la más remota idea de quién es. Tengo la certeza de no ir a saberlo nunca del todo. Me habla de cosas que significan átomos minúsculos en el puzle que la conforma. Escuálidas pinceladas con las que ni siquiera se esfuerza por retratarse. No hace falta. Me propongo hacer del ''estamos conociéndonos'' una forma de ser que nos dure diez meses.

Juego a imaginar esos diez meses. Nos imagino de la mano, la imagino entre mis piernas. Me da por fantasear con cómo sería que esta perfecta desconocida llegase a quererme. Que me quisiese a la cara con frases simplonas que deben sonar a terremoto en esa boca: eres maravillosa, podría decirme un día después de besarme. Imagínate qué miedo doy, qué miedo le daría, si me adivinase este juego de construirnos sobre este casi nada un futuro tan tonto y hermoso.

Es tarde (¿no es pronto, en realidad, pronto para todo?), y sentencia en diez segundos que volveremos a vernos. Sin preguntarme, lo decide. Me vale. Lo entiendo: la sorpresa que abruma. Mi sonrisa de imbécil regalando dudas para la alegría a los transeúntes.

lunes, 13 de octubre de 2014

''Si me necesitas pega un grito''




Andrea mueve el aire entre los dedos
y el aire se hace leve y ronronea.

Puede parecer que existe desde hace veintiocho soles,
pero sin embargo sabe
abrazarme con más siglos de los que puedo contar.

Del otro lado del atlántico ha traído
los acentos cálidos
la invitación a dejarse.

Y la vida que estamos haciendo nos sonríe,
nos deja llorar nos alcanza
cargada de respuestas sin razones.
Ancha de posibles, nos responde.

Estar cerca de Andrea es acercarse
a la duda que seduce en lo invisible
al calor del té y las cosas dulces
a la luz que huele a nuevo en sus balcones.

Me recuerda al centro de una magdalena
al batir suave de plumas de algún ave,
a esa sensación
curva-protectora-delicada
de tumbarse sobre la arena de playa y notar que no es sobre la arena, que es con la arena, a su lado.

Me trae todo esto me trae más,
Andrea,
tan inesperada tan inevitable.

sábado, 27 de septiembre de 2014

Ya he empezado:

A encontrar la postura, acurrucada en la incógnita.
A buscar ese nombre entre tus amigas de Facebook.
A memorizar los más suave y los me gusta con limón.

Tenemos (no sé cómo ha sido, ésto) nuestros sitios de sofá.
Y una canción, me parece.

Esta mano que te busca los dedos en la calle.
Esos dedos que me encuentran la cascada.
El frío aplazándose.

Hacerte el amor queriendo que sea mejor
que cuando follamos con otras.
Hacerte el amor, he dicho:
Ya ha empezado.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ya,
yo también hago como que tú no, ¿que tú quién? Ah, la de entonces.
En realidad no es difícil (los años hacen costumbre). 
Sólo que no eres la de entonces.

Otras veces me dejo pensarte
en el tacto a nuevo de todos nuestros besos,
y te pienso dedos de uñas rojas y cuerpo de
es que nunca he visto un cuerpo tan como el tuyo, tan.
Mira, no sé cómo se dice.
Dame un adjetivo que te celebre absolutamente.

Éstas cosas, ¿ves? Tú la promesa de callarte y yo
seré ridícula
pidiéndote la palabra para decirte.

Sigo sintiéndote mal
pensándote el color del pintalabios
recordándote el olor que ya no usas
queriéndote así, ya te lo sabes, exactamente lo insuficiente.

martes, 2 de septiembre de 2014

Morello, calentar y listo.

Mira, tengo una vida de sobre para cuando me llames. Calentar dos minutos en el microondas y listo. Hay que servirla templada y, verás, tiene un saborcito a realidad súper logrado.

(Porque me llamarás, digo yo, alguna vez*).

Detrás del sobre pone todo esto con letras algo pequeñas que además titubean (imitar la vida tiene sus limitaciones):

Estoy con una chica estupenda, e-es arquitecta; Claudia, sí también se llama Claudia, qué cosas. A mi abuelo le encanta, ya sabes, es la típica persona que cae bien a todo el mundo, un sol. Yo terminé el máster (¿qué por qué te hablo de Claudia antes de hablarte de mí?), muy bien, me fue muy bien, me han dado trabajo en. Libro cuatro días por semana, que está genial porque me deja mucho tiempo para ir a ¿la piscina?, una cubierta, claro, de aquí del club de, Chamartín, ay que no sabes que me mudé a Chamartín, muy buena zona yo estoy enc, ¿qué?, pues con Claudia. ¿Tú qué tal?

No le pidas más emoción al simulacro, cabrona. Eh, pero he escogido novia que se llama como tu ex, todo un detalle. También me gusta pensarte apretando el puño mientras me imaginas en el salón con mi abuelo, por fin capaz, abuelosoylesbiana, mira en la dos echan tenis.

Aunque casi peor que este simulacro que te tengo, es que cuando me llames quizás ya te me hayas pasado. Aunque casi peor que que te me pases es que no me llames nunca nunca nunca más. Cabrona.


* ¿no?

jueves, 14 de agosto de 2014

tibia

Quizás yo nunca he estado ahí nunca del todo ahí del todo para ti,
decidida
entera
preparada
para convivir con el ritmo -despacito- de tus pausas.
Para tener tu cuerpo jodermeencanta entre los labios.
Para asentir, mhm, a los títulos de los libros que no leí y se han instalado en tu mesilla
(¿tienes mesilla?),
para tu casa.

Nunca me dio tiempo a dárnoslo,
Ni a darte ninguna otra cosa, quizás.
No, no te he dado una mierda. Pero estuviste a punto de creer que podía. No sé el qué.

Qué mal te he querido tanto.
Qué mal no te he llegado.
Qué mal te enfado.
Qué mal dejar hasta de enfadarnos.

miércoles, 30 de julio de 2014

Tú que no tienes la culpa de ser como tú



Bájame el pantalón
saca el hambre atroz
escúpeme en la pena.

Me enseñaste una vez
que el dolor es mejor
si genera violencia.





¿cómo dices que te gusta el café?

H suele venir los miércoles después de su clase de francés. Me recita como un colegial cantando la tabla del seis todas las nuevas palabras que sabe decir. Yo le escucho en ese idioma de empaparme y no necesitamos más preliminares. Con mi ex voy a la cafetería en la que desayunábamos cuando vivía en La Latina. Seis paradas de metro hasta su casa nueva, cuatro con transbordo para llegar aquí, así que follarnos a veces da más pereza que ganas. Me acuesto con J una vez por estación, nunca se queda a dormir, pero antes de irse suele hablarme de su novia. A B se le encoge el estómago cuando le invito a quedarse, se le encoge de que me quiere.

Te cuento esto porque he decidido que voy a dejar de hablar con todos. Fuera las palabras, fuera. El otro día asalté a un tipo desnudo en mi cama y sin inicial, o sea asalté a X, sorprendida y emocionada al descubrir que teníamos el mismo lunar detrás de la oreja. Inspeccionó mis orejas como un mono buscando piojos. Que no, que tú no lo tienes. Que claro que lo tengo. Al día siguiente me acordé de que el lunar tras la oreja es de J. Imagínate esto con H, o que le pregunto a B si han arreglado ya la cisterna del baño, del baño de mi ex . Porque H y mi ex y J y B y todos los equis saben que no son ÉL. Pero ninguno tiene por qué saber que ya confundo nuestros cuerpos, que para mí se han convertido en un único tipo cargado de brazos, cigarros y semen.

domingo, 27 de julio de 2014

Vuelve

(disimulemos que es un intento de orden despojemos de drama a las voces)
Oyetúparaya y mírame
¿ves? estoy
casi casi
atreviéndome:

Olvídate de perdonarte
límpiate el caos desenrosca el miedo y vuelve
con tu aspecto de dandy a contarme historias de gamberros,
sé cursi,
deja que te bese los tatuajes.
Venme emocionado porque soy preciosa y por fin
¿quieres?
decírmelo.

Prolonga la tregua, pacta con la luz que te ha hecho brote
desintoxícate
de la mierda esa del fracaso haz de mí tu metadona fúmame en papel de arroz, si quieres y deja
de jugarnos la ruina desechando este posible,
nótame importándote
deshazme de los otros elígeme.

No se dice elígeme. Pero vuelve,
con tu bicicleta rota y la boca llena de limones a recordarme
que apenas tenemos una historia,
a lloverme de a pocos,
a buscar formas de nube.

Estírate como un gato hasta alargar nuestro amor breve.

miércoles, 23 de julio de 2014

El poema de Billy McGregor

Hablo por teléfono con mi amigo Billy. Del amor (el suyo). Del no amor (como éste), seco como un verano, pausado, haciendo como que se instala. Estaba escribiendo, me dice. En el momento justo en que ha sonado su teléfono -‘’hola irlandés’’- Billy escribía sobre el amor cuando falta. Qué cabrón, Billy no, el amor, tan de tantos, tan presente tan aquí hasta cuando no es ni aquí, ni toca músculo.

Antes de colgar me dice, voy a dedicarte lo que he escrito. Miradeverdá, qué tío, con lo que me gusta todo lo que dice cada vez que escribe. Ha hecho esto:


Si el amor es el ojo de una aguja
quiero ser un camello.
Quemaré mis naves.
Donaré mis órganos.
Me prostituiré.
Venderé mi alma.
Y prometo abrir todos los días las ventanas.

Pero que no me deje aquí. Tan solo.
Viendo muertos en la tele.
Buscando con los ojos algún dios.
Envenenándome.

Atraviésame, amor, el pecho como un rayo.
Que un pétalo de flor sea más que suficiente, una brizna de hierba,
para calmar el hambre.
De paz.
De belleza.
De sentir a raudales como un río la vida corriendo por la sangre.

Dame los ojos amor de ver colores.
Sácame del gris.
De los días de lluvia infinita.
Del tic tac del reloj y la música bajita,
mientras echo de menos saber cómo será.

Que te abracen.
Como a un árbol.
El calor bajo las sábanas.
Los pies bajo la mesa.
Los chistes malos.
Los helados, el cine, los rollos de papel, del váter y las pizzas.
Las fallas del terreno.
Los días sin hablarnos.
Los después.
De nuevo los helados, los grillos, mi taza de café.
Esa que dice, “Soy un desastre”.
Supongo que no había más tazas.

Debe ser magnífico que todo brille más.

Escribe pronto amor.


Te estoy esperando.





(GRACIAS)



sábado, 19 de julio de 2014

bienvenida

Toda la belleza que he sabido prepararte
es este desorden.
La sartén con barcos de clara de huevo
la colcha de cuadros desbaratando
secuencias cromáticas
hecha un nudo a los pies de una cama
con olores,
para que les respires.
Yo dormiré en el sofá, compartamos toalla.
Las esquinas deshaciéndose en las tapas de los libros
mi peinado de siesta
los ceniceros hasta los topes las huellas en los cristales.
La belleza de la mugre, ya ves, minúscula la revancha.
No satisfacerte es tan fácil.
Ni siquiera es grave esta suavidad con la que serme a tu margen
arriesgando tejidos a 60º, no, no hay suavizante,
mientras digo bienvenida,
-encuentras pronto excusa para la visita breve-
a esta casa que por fin no ha sido nuestra.

Te,

Tengo ganas de decirte que te quiero. Podría ir a tu barrio y esperar media hora en cada calle a que nos cruzásemos. Dejar post-its en cada portal, por si es el tuyo, para que me creas, que te quiero. Gritarlo, en todos los sitios. Conseguir tu dirección, hacerlo en carta. Podría llamarte por teléfono y asegurarte que es necesario que nos veamos. O llamarte por teléfono y decirte con la voz que te quiero. Colgar una pancarta con te quiero de un balcón bajito. Podría escribirte un correo. Un whatsapp. Para que lo sepas. Susurrártelo en una nota de audio. Contarlo en Twitter. Exhibirlo en Facebook. Escribirme que te quiero sobre la piel de la cintura, subirlo a Instagram. Mandarte un mensaje por LinkedIn. Quererte en YouTube. Quererte en Vimeo. Pero y si luego me pides un te amo y tengo que pintar cada muro de esta ciudad con mi no. Qué vegüenza.

viernes, 11 de julio de 2014

se pronuncia khjshsjt

ya está aquí otra vez la tentación
de cagarme el autoestima
con Ella.
la he conocido de casualidad, te diré, porque ella no va a confesar
que los viernes va a ese tipo de garito.
esta vez usa un nombre en ruso,
la piel papel de calco transparenta
mucha coca y algún crío
que le cuida con amor y rencor su madre.
y en su piel papel de calco también veo
playas a contramarcha que se ahogan en los ríos.
me mira que me tumba
desde su cara de rusa resentida
y mientras me come el coño jura
que a ella le gustan los tíos.
como no me pide nada estoy a punto
de vaciarme en su navaja los bolsillos.

jueves, 3 de julio de 2014

lalará

Se come los lexatines trasca, rá, a puñaos,
¡Venga inventar recetas y venga lexatin!
¡Fiesta del amuerme!
Sin masticar-en croqueta-disueltos en la sopa
Porque si no le entra una voz
Pequeñita de pitufo que masculla:
Él
Todavía
Él.

ah

vibrador es a libido
de hembra
lo que chupete a hambre
de bebé.

lunes, 30 de junio de 2014

cinco duros

Ella tiene mucho bla que te bla que te
pero al final no le.
Él tiene mucho silencio con trama
cajones con llave
un niño cansao de parar balones.
Tenemos que blá...
Ella se acerca café con posos
hormiga culorojo
galleta de diabético
amor ja ja já ja.
Él no la recibe aguanta
el chaparrón contra el cuerpo y se va
en la cabeza a algún sudoku.
Pero después follan y cuando follan crujen
los últimos huesos crujibles
de sus tátara
tátara
buelos así que
están créelo están
a punto de quererse sin retorno.


sábado, 28 de junio de 2014

Cuando me falta suelo te busco el nombre

Chris Killip, serie 'Work'

Vengo diez años después de imaginarte. Diez años es mucho tiempo para ensanchar-olvidar-rehacer-deshechar los amores platónicos: yo te había construido casa y aficiones, respuestas escritas a mi coqueteo ensayado, tú y yo habíamos compartido una playa, mucho sexo y comida casera. Allí, en la imaginación, en el aire.

Te llego tangible con el maletero a reventar de un futuro que no existe. Me dejas llegarte, nos gusta, nos sorprende, me haces agua, te hago grande, nos descubrimos nuevos: tú no eres mi mito adolescente, yo no soy la niña que descartaste. Tus vinilos, tus cosquillas suaves, tu cuerpo como una cueva templada y los balcones que me asoman a una ciudad donde nadie, apenas tú, me conoce.

Cantamos en tu coche y me parece que no necesito más. Pero hay más: tu mano en mi pierna, la mía hecha círculos sobre tu nuca, el perfil desigual de tu barba recortado contra un cristal que recorre paisajes a donde queramos. Porque podíamos haber sido eso: lo que queríamos, en vez de estar siendo aquí, con aquís diferentes, lo que no pude. No supe. No quise.

Los amores platónicos sólo hacen nido en el aire. Y sin embargo tú me diste suelo firme, cálido, para intentar sujetar este caos a alguna parte. No he sabido. No he querido. No se puede. Cuando me falta suelo te busco el nombre.

viernes, 27 de junio de 2014

Gorda

Tamara de Lempicka

Un día voy a encontrarle belleza al tabú que me nombra. A reconciliarme con el niño que se clavó frente a mi pupitre y desató todo el dolor de la etiqueta que no quise: gorda, dicho a los ojos con conciencia de disparo, gorda. Voy a perdonar a los tipos de acné y litrona que descalabraron mi esperanza de que alguno me bajase las bragas, porque gorda. A responder , a decir vale. Perdonar a fotógrafos, pintoras y cineastas por negarme. Al eufemismo que me brindas con amor, por negarme.

Alcanzado el vale, me lo traeré al colchón y grabaré con la cámara del móvil algún modo hermoso de tocarme. Porque, cuando sepa, sabré cómo tocarme hermoso. Quiero eso. Grabar esto, ésto, este cuerpo grande de dunas con pliegue y despliegue. Dunas para surfear a dedo. Embriagarme de carne, reconciliarme con la carne, celebrar el cuerpo que soy, encontrarme yo el placer. Mirar el vídeo. Correrme de mí. Justo un gemido después de perdonarme.



martes, 17 de junio de 2014

La Víctima

Yo estaba muerta de hambre, hacía calor y al arquitecto que proyectó ese edificio se le había ocurrido, qué vanguardista, diseñar grandes ventanas que ni se abren ni se cierran. Sólo de adorno, para que el sol se ponga chulo sin nuestro derecho al viento y ver la mierda del descampao que nos rodeaba. Hasta que a alguien con uniforme de aquel hospital no le diese por encender el aire acondicionado, tendríamos que sudar el encierro en una habitación nada más que beige, y sin tarjeta para la tele.

El que habría sido tu padre, de no ser porque está muerto desde entonces, me miraba algunos ratos en un rinconcito. Le hacían bolsas los vaqueros, estaba muy pálido. Seguro que no recordaba que las alubias del tupper de la nevera había que tirarlas. Tu abuela había llevado las cortinas de su salón a la tintorería. Yo pensaba, dando paseos de alanteatrás junto a la cama, que nunca había entrado en un sitio de esos, una tintorería, y que de pequeña lo decía con ene, así: tintonería.

También me preguntaba cuántos titulares se habrían probado antes de mandar a imprenta El País con esa mierda de portada, y si había que freír el jamón antes de añadir los guisantes. Guisantes con jamón... mmmm... de todo esto que pensaba en los lapsos -ya breves- de tiempo entre contracciones, la imagen de aquel plato de comida se erigió como mi no-lugar mental favorito.

- Aún así habrá que ponerle un nombre.

Eso dijo. De repente, desde su rincón. Con una voz que contenía todo el dolor, y que intentaba concederte, sin poder, estatus de persona. Una voz que no te habría hablado nunca así, con palabras de hablar con la gente, mi amor, porque nadie cree que el puré de cerebro con el que me atreví a parirte (en aquel hospital que es esta vida sin ventanas) te deje ser del todo una persona.




''Pequeña dimensión del tiempo/ es esta mujer''

Si hay algo que agradecer a los creadores de whatsapp es que me sigan guardando tu voz en breves y no tan breves notas de audio. El espacio leve que le dimos a los besos no me basta y además se confunde. ¿A qué dije que sabías?, ¿me acariciaste cómo, la cara? Durante un tiempo anduve intentándote, sin alardes de pasión sin muestras de arrebato: te había decidido así como a medias, en boceto, cargada de 'por si acasos'. Te intentaba tibia y apenas te encontré dos, tres veces. Tibia tú no, tan viva, tan despierta, tan poco callada. Tu nombre no le hace justicia a las tantas formas que tienes de ser maravillosamente rara. Una de ellas fue decidir recitarme algo sobre un amor alto y claro, tan tanto como ''Polonia invadida
Cyrano callando, un coche estrellado,
un último aliento, cosas así''.

Empezaste a acumular en la memoria interna de mi móvil notas de audio que quisiera cancionar, o no sé, ponerme en póster. Y los poemas que enviaste trampean sin vergüenza al calendario. Me dejan volver a decidirte un poco, a decidirte en dosis pequeñas, una cucharilla, gracias, de intención.

Hoy vuelvo a saborear ''el primer trago de cerveza'' y los baños del domingo, noto tu deseo en las palabras postapocalípicas de Durás y ''me matas, me das placer''. Sí, tu deseo. Tu risa delatándote, tu voz,
''las palabras
que iluminan lo oscuro,
tu voz
sin rostro,
sin límites,
estallido de Luz
tan lejanamente
cercano''.

Hemos construido una conversación de whatsapp que no cabe en ningún sitio. Un eco grande. No se tocan, los ecos, pero aún puedo jugar a imaginame Dios y hacerte exactamente Tú y entonces sí, por fin, probarte,
''a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca''.

viernes, 30 de mayo de 2014

a.m.

Me despierto porque te estrellas la mano abierta contra la cara y sin abrir los ojos dices nosequé de una hormiga que te ha mordido en un dedo, y también algo de que tengo dos hojas pegadas al pelo. Te miro a medias y se me frunce el ceño. ¿En el del oeste?, ¿nos estás soñando en el parque del oeste? A la vez que decido no preguntarte, te ríes con lengua y se te queda en el labio un rastro que brilla saliva. Como te brilla caigo en la cuenta de la persiana subida y el sol que va a ponerse a chillar a las siete, y pienso también en para quién está encendida en esta calle muerta la farola que hace que el labio te brille.

Mañana en el desayuno me aburriré mientras hablas de Chema el del curro. Te veré el amarillo dental que esta farola esconde y la barriga que a los treinta asumiste como propia. Tú tal vez me mires con ternura, porque tal vez esta noche has sido capaz de llevarnos hasta el parque, tumbarnos sobre el césped y besarnos como cuando besarnos era chaparrón y rascacielos y burbujas.

O puede que me cuentes que has soñado a otra, y reconozcas que ya no, que ya no me, y entonces, maldita adicción a lo estéril, sabes que seré capaz de convencernos del amor y retenerte en esta cama en la que ya no compartimos mas que tu parloteo onírico.

domingo, 11 de mayo de 2014

¡salud!

(Foto: Laura Makabresku)



Cuando bebes sola,
en casa y sola–dijo-, ahí
es cuando lo notas, que no va,
que algo no va –dijo mi madre.

Así que ahora no puedo
alzar este ron cola y brindar
por la clínica en la que mamá suda frío
ni por mí
ni por el cabrón que me hace triste
(ya sé, estoy bebiendo sola hablando de un cabrón, y he dicho triste),
porque no quiero
porque la pena
me ha anidado en la costumbre.
Pero si algo vale, el tipo, es la pena.

Me convenció de lo inútil.
Miró mi trabajo y vimos la trampa
Me miró el vientre y supimos que estéril
Miró mis zapatos y noté que rotos
Se asomó a este cerebro, también, y entendí que no había nada
por entender acá adentro.
Me convenció hasta el desplome y pudimos
querernos una vez, sobre su suelo.

Pero me convenció
y ya no tuvo
argumentos para quedarse.

rojo.

(i)


''(...)
soy una cortina incenciándose
soy agua evaporándose
soy una víbora       soy la orilla de un vaso que corta
soy sangre
(...)''

Charles Bukowski, Tonalidades

lunes, 21 de abril de 2014

ΟΥΤΙΣ

Casi seguro un día voy
y me muero.
Y tendría que decirte, mejor antes,
que eres el tipo más elaborado que conozco.
Qué cojones va a importarte, a ti,
que no suene romántico.
Tendría, pienso, que decirte
que no me haces feliz
y que te quiero.
Que gracias a ti descreo,
que no sé intuirte, que he cogido carrerilla hasta mirar
a la cara a los recuerdos de todo lo que no hacemos
y me gustan
y te tatuaría
en el perfil de uno de estos dedos. Por ejemplo.
Porque a lo mejor, va en serio, voy y me muero
de alguna de las formas de morirse
-por sobredosis de descreimiento o fanática o tarada o diñándola-
y me quedo sin contarte que soy
-orgullosa, triste, desorientada, desesperadamente-
la versión más acojonante que me conozco;
y que tienes suerte de serme el que eres
ahora que nadie más puede
despeinarme las tripas ni follándome en la rabia
que me tienen porque no les quiero.
Puede que esté bien que sepas
que contigo no sé qué está bien
que eres un genio
que pesas
que te daría de hostias
que te daría un hijo
que te la chuparía hasta dolernos.
Y así y no en ese orden. Por si me muero.


lunes, 17 de marzo de 2014


puedes hacerlo otra vez. alquilar todo esto por horas.
con sus piernas, sus granos, sus fluídos, sus tatuajes.
te pregunta '¿todo incluído, entonces?'. y le partes la cara.
sólo ésto, sólamente ésto, incluído.
yo no.
y me pagas. inmediatamente. durante.
con tus piernas tus lunares y tu lengua. mucha lengua.
y así todo esto se siente okupado. atendido. estas horas.
casi querido. calla. muy tocado. invadido. mareado.
y casi sirve de algo.













jueves, 6 de marzo de 2014

te dirá que ojo,
que yo no tengo nada en contra de las lesbianas,
que vamos, de la carrera,
conservo tres amigos gays,
homosexuales, me refiero.
que eso, que ella no,
vamos que,
que le gustan las,
pero que, ¿si lo fuera?
buah, seguro que contigo,
vamos que tú la primera,
sin duda,
que con ese cuerpazo
cabrona
que no engordas ni queriendo,
y que tan amigas, tía,
que ella no va a decírselo a nadie
y que perdona si alguna vez
he hecho algo que te haya confundido.

por la noche te va a desnudar
con la cabeza
y le vas a dar orgasmo o arcada,
incapaz de nada tibio,
bandera de otra opción
como si fuera una opción
serte.
en todo caso qué más da
estás en el gueto
sin rastro de ti
besando a un mamarracho con tetas.

domingo, 12 de enero de 2014

y entonces va y dice, me dice: a salir corriendo se le llama huír.

Sólo está aturdido. Sigue encendido, mi cerebro, y con él deben andar tras algún nudo del bloqueo mi empatía, mi juicio, mi sexualidad, mi iniciativa, mi impulso. Este bombardeo de sentencias ajenas, de tareas para la agenda, de proyectos no paridos por mí en los que me enrolo con una inercia que relleno de entusiasmos de pega; este hablar del yoga sin practicarlo, del placer sin disfrutarlo; este hablar de las mujeres que aún no he sido y quiero ser, y que me gritan desde todas las partes de mi adentro: empiezan a quedarse sin paciencia.

Este transcurrir de días de hormiga acumulando ojeras y céntimos, esta convicción tóxica de que el dinero me dejará ser las mujeres que quiero, cuando mi cuenta en la banca ética (¿qué cojones?- se dice What The Fuck, Irene) engorde un poco.

Tengo más responsabilidades que nunca, alambres sujetos a cada extremidad en forma de pluriempleo precario y obsesivo. Y a la vez me siento más libre que nunca, porque no amo. Más vacía que nunca, porque no amo.

Me funciona el cerebro, pero no encuentro el momento de escucharlo. De leerte, a ti que me lees y tienes un blog que yo antes leía. De escribir. Las ideas de historias, los guiones, nacen y se me van al carajo en el mismo minuto.

Quiero pararme a conoceros. Salir de mis quejidos de ombligo. Despegarme de esta pantalla de mierda, de su radiación cancerígena, utilizar los ojos para mirar lo no virtual. Y mirar otro país. Pensar qué es eso de los países, pensarlo yo, que no me lo cuenten en 140 caracteres en los que otro cerebro con más uso que el mío ha generado una opinión viral sobre las fronteras.

Quiero volver a sentir esa cosa cursi que yo sé que existe de las mariposas en la raíz del estómago. Ponerme muy roja y decir tonterías y pensar ojalá, joder, ojalá le pase lo mismo si me mira. Pero cuando me crucé contigo sólo éramos párpado sobre pantallas de móvil.

Ya sólo sé de mi desnudo antes y después de la ducha. Es esa cosa curvilínea anaranjada que pasa por el espejo del baño. No sé si tengo granos, pelos, moratones. Aunque sé que estoy muy buena porque estar buena es no estar gorda y como hay que ahorrar, hormigas, yo también ahorro en comida. Cuando tengo hambre, fumo. Es más barato y además me activa un poco el cerebro: pienso en el autocastigo, en las contradicciones. Y entonces sí: me pongo de un profundo que os encanta, decís, qué interesante, qué compleja es esta tía.

El registro 1001 millón en facebook lleva mi nombre y hasta mi apellido. Los otros hacen click en me gusta, comentan: bonita, da gusto, no paras de hacer cositas! (ahora nos llamamos ''bonitos'', hemos fusilado la admiración de inicio y usamos diminutivos). Porque soy mi propia responsable de comunicación - se dice content manager, Irene- y a la pregunta ''¿qué estás pensando?'' contesto cosas que no he pensado, para que todo el mundo sepa lo contenta que estoy por el estreno de la obrita de teatrito que estoy haciendo en esa salita de oh, la capital.

No tengo ni puta idea de cómo les va por Siria. Claro que, delante de un vino (porque por las noches puedes quedar conmigo y ver cómo me he acostumbrado a estar borracha y, después de hablar sobre lo agotador y emocionante del día, quizás hablemos de Siria), te diré que no hay derecho, que si bla bla de la opresión, que si blu blu de las revoluciones, que si la violencia, que si yo fui a barrer mierda una noche a Sol, cuando lo del 15-M. No esperes un ápice de ingenio en lo que te diga. Voy a tirar de archivo para rescatar la poca Historia que aprendí en el instituto, a improvisar (porque ahora soy espontánea), a prepararte un revuelto de tweets y portadas de periódicos que no compro porque hay que ahorrar, hormigas; ni leo en Internet porque no tengo tiempo de leer lo que me apetecería (o peor, porque igual estoy tan hueca que no me apetece leer sobre Siria).

No quiero un ''hola'' más en whatssap. Ni música que me roce la oreja mientras cierro el oído. Polvos sin sexo. Libertad sin amor. No quiero seguir posponiendo a las mujeres que quiero ser. Y no sé cómo se hace para hacerlas.