domingo, 30 de julio de 2017

Rikar

Querido amigo que te has ido ya descubriremos a dónde;
pensar en tu sonrisa amplia me pone cachonda.
Ya sé
que hay que tener cuidado cuando se habla de los muertos:
Siempre hay un oído que se ofende y una
mano que disiente y unos ojos que se encharcan.
Quizás por prudencia llega tarde el poema
-por eso y porque desde que no fumo no escribo una mierda-.
Pero tú siempre has sido más
de reír que de callar.
De hurgar que de apartarte.
De vivir que de morirte.
La cosa es decir con los dedos
por necesidad purgante
que nunca imaginé que Libres
me traería tanto bien, ni tantas nostalgias.
Que le tengo menos miedo al miedo
y más ganas a lo que hay tras los terribles apagones
gracias a esa tarde juntos en el Café Van Gogh.
La cosa es celebrarte con palabras,
aplaudirte,
agradecerte,
cagarme en tu accidente.
Pedirle al Universo que te cuide.
Echar la hostia de menos tu futuro, tan gordito,
preñado de los hijos que esperaban nacerte.
Todo tipo de hijos: niñas, chistes, películas, hogares.
Vivías la vida del todo y se te ha quedado a medias. Manda cojones.
Te prometo que aquí estamos intentando hacerlo bien.
Que te queremos tanto como si llevases una camisa de cuadros,
ahora mismo, aquí delante,
y ojitos de verlo todo y pelos de trasnochado.
Te prometo que estoy poniéndole amor a estar viva.
Y que duras.

domingo, 9 de julio de 2017

Que la creatividad no te pille mirando Instagram

Tengo un agujero.
No es de comida no es
de sexo no es del mono del tabaco ni es
de alcohol
aunque me empeñe en rellenarlo de todo eso.
Tengo un agujero,
grita,
me ataca desde adentro desde
sus paredes negras y sus anillos rasposos
como una vagina enquistada de hollín y me dice:
VENGA HIJA DE PUTA VENGA; YA,
ME CAGO EN DIOS,
ME CAGO EN TODOLOCAGABLE.
Mi agujero, lo has notado, es,
un cabrón muy blasfemo y necesita, ah,
sólo necesita una cosa que
no estoy pudiendo darle.
Se alimenta sólamente de una cosa que
no estoy sabiendo hacer.

Os lo voy a contar todo

(no seas mentirosa).

Bondage romanticón

Has guardado la compra en la nevera,
he juntado el ron con unos hielos,
has respondido los whatsapps y
yo finjo interés contra los lomos
de tus libros.

Ahora,
voy a intentar entenderte los pechos.
Y a bebérmelos.
Y quiero que tú entiendas mis muñecas.

Vamos a amarrarnos al momento
y a gemirle afónicas al cuero.
Enséñame las palmas de tus manos.
Vierte cada forma tuya de ser agua
en cada forma mía de ser cuenco.

Y acabemos de una puta vez con ésto.
Démonos la mano para echar
por la ventana este posible
como mantis sin hambre
crudas y saciadas, satisfechas.

Te propongo un bondage romanticón
y una petite mort bastante tocha.