domingo, 9 de julio de 2017

Que la creatividad no te pille mirando Instagram

Tengo un agujero.
No es de comida no es
de sexo no es del mono del tabaco ni es
de alcohol
aunque me empeñe en rellenarlo de todo eso.
Tengo un agujero,
grita,
me ataca desde adentro desde
sus paredes negras y sus anillos rasposos
como una vagina enquistada de hollín y me dice:
VENGA HIJA DE PUTA VENGA; YA,
ME CAGO EN DIOS,
ME CAGO EN TODOLOCAGABLE.
Mi agujero, lo has notado, es,
un cabrón muy blasfemo y necesita, ah,
sólo necesita una cosa que
no estoy pudiendo darle.
Se alimenta sólamente de una cosa que
no estoy sabiendo hacer.

Os lo voy a contar todo

(no seas mentirosa).

Bondage romanticón

Has guardado la compra en la nevera,
he juntado el ron con unos hielos,
has respondido los whatsapps y
yo finjo interés contra los lomos
de tus libros.

Ahora,
voy a intentar entenderte los pechos.
Y a bebérmelos.
Y quiero que tú entiendas mis muñecas.

Vamos a amarrarnos al momento
y a gemirle afónicas al cuero.
Enséñame las palmas de tus manos.
Vierte cada forma tuya de ser agua
en cada forma mía de ser cuenco.

Y acabemos de una puta vez con ésto.
Démonos la mano para echar
por la ventana este posible
como mantis sin hambre
crudas y saciadas, satisfechas.

Te propongo un bondage romanticón
y una petite mort bastante tocha.