martes, 24 de diciembre de 2013

fun fun fun

Celebráis nosequé parto
el cáncer que quitó de en medio al tío
la herencia que afiló vuestros colmillos
brindando en copas finas
partiendo caparazones de bichos
que nunca han oído hablar
de vuestro Dios.

Festejáis que el tío Paco
se emborracha para imaginarte desnuda
que a la abuela no le da ya la cabeza
para oír lo de tu aborto               ,
y mamá llora a escondidas
la ausencia del cabrón que fue tu abuelo.
Di familia con la boca espesa
finge que la espesan polvorones.

¡Salud!
por la nueva hipoteca del primo
por la claustrofobia del armario de Lucía
porque tu hermano no quiere saber quién eres
porque la virgen se está peinando
porque aún no te han embargado
porque papá tiene una hernia de hiato
porque la tía te ha regalado una crema
ideal para las primeras arrugas
y tu cuñado quiere hablar contigo
del fútbol y del frío.

después
de las diademas de reno
de las medias con carreras
y el vientre hinchado de muertos
y burbujas,
después,
inaugura otros tantos cientos de días
que tengan algún sentido.


domingo, 22 de diciembre de 2013

domingo, 1 de diciembre de 2013

receta


y durante tu voz ansiolítico,
durante tu voz sobre mi cuerpo que no usa
camisón de globos rosas ni tensiómetro,
mientras tu voz sobre mi cuerpo que antes
has hecho templo y guarida, aquelarre y seda,
construyamos
una verdad
que me sostenga.

(Enter the void)


viernes, 29 de noviembre de 2013

Diciembre era lesbiana pero no.

Carmen camina nerviosa hacia la parada
de un autobús que prevé perdido.
Un pie sobre el hielo y un cuerpo entero
precipitándose espalda contra adoquines.

La espalda de Carmen sobre el suelo congelado
la columna de Carmen,
llenándose de grietas que se prolongan.
Ejército de termitas
conquistando un árbol viejo.

La cabeza rota, la sangre
(las manos de Isabel el lunar de su frente)
espesándose en el hielo.

Ahora ni aquel libro
ni la boda con Paco
ni Ernesto aprendiendo a decir las cosas,
ni el ascenso, ni las vacaciones
en ese Oviedo que no sabía llover,
ni siquiera
las tartas de manzana.

Solamente Isabel.
Los muslos de Isabel tras la falda
del uniforme a los catorce años.
Todos los besos que nunca le dio
haciéndose beso en la boca entreabierta,
ahora que el tiempo
es solamente una palabra.

lunes, 25 de noviembre de 2013

música de atasco (II)

cabezas llenas de pájaros, de serrín, de palabras o de traumas o de sexo o de basura o de o de. y la cabeza de david, que está llena de dibujos. se planta en frente de mi cabeza apalabrada y dice ésto con el boli:





...
se hunden rápido los coches y miramos
las burbujas de sus casi muertos asomados
a barandillas que pierden vértigo
...





...
gracias
...








jueves, 21 de noviembre de 2013

música de atasco



aparto a brazadas los coches del atasco
saltan por los bordes de los puentes
caen al agua nos salpican
y nos lamemos los labios

se hunden rápido los coches y miramos
las burbujas de sus casi muertos asomados
a barandillas que pierden vértigo

cierra los ojos
voy a salir corriendo




viernes, 15 de noviembre de 2013

el amor que usa diminutivos o soy una zorra.


Javi preparaba café, preguntó:

- ¿Taza o vaso?

- Taza- desde el salón, pero no se ha debido enterar porque cuando he ido a la cocina a por un cenicero, había dos vasos de cristal sobre la bandeja. Le he puesto la mano en el culo mientras decía:

- Taza, Manu, dije que taza, porfa.

 Crack zás púm pám mieeeeerda de crujido agudo, como en el esófago.

- Perdón perdón perdón.

Para nada. Ha estampado la cafetera contra la vitrocerámica y le he seguido hasta la habitación. Se vestía contra la ropa, pisaba contra el suelo, se peleaba con todo a falta de valor para pelearme. Estaba cantado que algún día iba a pasar, taza, Manu, mi mano en el culo de Javi, y Javi apretando mucho mucho los labios.

De Manu el sexo y de Javi el amor. Pero de Manu el sexo, así que todos estos meses jugando a la tipa curada,

- ¿echas de menos a Manu?

- no, ya no...- para nada. Porque de Javi todo lo que no es el sexo y se ha ido con portazo. Las cosquillas de Javi, sus alumnos de piano, sus lasañas y nuestro bar favorito y nuestra canción favorita y nuestros libros a medias y su boca diciéndome bonita, bonita, te quiero.

Le he escrito un whatsapp a Manu. Quería ponerle ya, se acabó, eres adictivo y tóxico y. Pero creo que he enviado ven, estoy sola.



sábado, 9 de noviembre de 2013

ni tampoco adiós.

ni la sangre, ni la fatiga, ni la artrosis, ni la arcada ni el desconcierto;
sino tu manto de mastín sobre la nieve,
los paseos sólo tuyos, el olor a perra,
los días de guisos sin pienso,
que te cepille el pelo,
los pájaros que ahuyentas,
tu sonido alegre contra el suelo, desde el piso de arriba,
la terraza al sol,
los huesos que entierras,
las migas de pan duro salpicándote el hocico,
correr, el parque en cuesta,
el descampado en el que volvemos a la adolescencia,
el alucinógeno de las plantas,
las tardes de chimenea, nuestro abrazo,
la mancha negra de tu lengua,
y todo lo que nos hemos contado en este tiempo,
todo lo que no va a dolerte,
porque ni el dolor, ni la sangre, ni la fatiga,
sino tu madriguera de lavanda,
o el agua congelada de la presa,
mi amor,
y clavar las uñas en la tierra,
que te abraza.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Actor

Irene Ferradas
Le estoy mirando, ahora, por encima de la pantalla, tumbado todo blanco al pie de las escaleras, sobre la alfombra blanca que hemos puesto en su honor. El ansiolítico y los corticoides le dan un sosiego blanco, creo que ya no duele, quiero creer que no duele, y mueve el rabo y sonríe si nos acercamos. Porque sonríe, este perro al que digo mi perro, al que llamé Actor, esta bola gigante de amor blanco que ahora acaricia mi madre y que responde gracias. Que nos mira como se mira al amor.

Hace trece años cumplí trece años. Mamá y papá decían: tu regalo está a punto. Cuando llegué, aquella perra negra me miraba sin saber que me llevaba al único cachorro albino que había parido. Estaba hecho un ovillo en mitad de la camada, dormía. Le abracé contra mi pecho. Podían adivinársele, aún suaves, las manchas canela de las orejas. Esa noche dormimos juntos.

Yo quería escribirle poemas que no he escrito. Vivíamos en una casa con montaña. No nos conocíamos demasiado, por entonces. El tiempo y las mudanzas nos han hecho cada vez más tiernos y más cómplices, como se enternecen los viejos que saben envejecer. Y le gustan estas baldosas, aunque resbalen, y prefiere acurrucarse conmigo a las felices borracheras de campo hundiendo la nariz en cada matorral. Pero cuando duerme, sus patas no se reconocen en la artrosis y trota, quizás hasta la casa de la montaña.

El veterinario dice tres días, cuatro, dice eutanasia. Y Actor se ha levantado, y ha sabido dar tres pasos dignos antes de desplomarse. Ha sido un regalo, un dadme tiempo. Dice tres días, cuatro, el veterinario. A mí manos preciosas me sostienen el rostro y hay bocas que me dicen ''tienes que estar preparada''.

Aún no he cumplido los veintisiete y Actor es un anciano. Cómo se hace. Cómo no batallar con la locura de que el tiempo nos funcione diferente. Quiero vomitar, desmayarme, pegarme mucho a su cuerpo y que mis pulmones le expliquen cómo hacerlo a sus pulmones. Que utilice mis piernas para alcanzar la cima de La Peñota. Oímos pájaros, y ríos en la música que suena, para que viaje en el sueño de su siesta de alfombra.

Me dicen, ''tienes que estar preparada''. Para que no deje ni un minuto de notar cuánto le quiero, para que no nos puedan los nervios. Para que se muera. O para que vuelva a levantarse, oídme, y esta vez ya no se caiga.

Me sonríe porque lloro. Porque no voy a contagiarle mi miedo a que se acabe. Porque él no se acaba, si se muere. Porque es más valiente, y más sabio y más fuerte de lo que soy, y quiere enseñarme a sufrir sin grito. A sufrir blanco. Porque creo que también me quiere para siempre.





































domingo, 3 de noviembre de 2013

de letras y acuarelas



hoy va a ser, ya para siempre, el primer día que mis palabras se han hecho dibujo.
y me da pudor, y me encanta.





ilustración de david escarpa







viernes, 1 de noviembre de 2013

soy

Mi cuerpo es mi tierra.
Si existe un lugar al que pertenezco,
es éste.
Tierra enraizada en órganos, sembrada de músculos cubiertos de fascia.
La roca que sostiene mi planeta es mi esqueleto.
Tengo valles y tengo cordilleras,
ríos que me recorren entera vertiéndose en afluentes fértiles.
Si hay un nacionalismo que siento,
es el amor a esta tierra;
si tengo que alzar una bandera
son mis ojos.

Llevo veintiséis años viajándome esta tierra.
No sabría enumerar la de rincones
que me quedan por saberla.

Porque mi cuerpo erosiona, crece, se curva,
hay desprendimientos,
lluvias torrenciales, huracanes.
Mi planeta alumbra pozos hondos
y recibe visitas que lo transforman.
A veces choca contra otros planetas y se rompen trozos,
otras se roza con otros planetas y encienden hogueras,
otras se miran, mi bandera y sus banderas,
y firman tratados con las yemas o los sexos o la bocas.

Hay campos de batalla en esta tierra,
cosechas abandonadas,
arados incrustados en las zonas de conflicto.
Y también sierras abruptas que sólo disfruto si recorro a solas,
y también embalses y lagunas salvajes
en las que dejo que otros se sumerjan y les pido, luego, que me cuenten:
cómo es este cuerpo, cómo se siente,
qué pueden decirme de mi tierra que no sé notarle
por la costumbre o las guerras.

Durante casi todo el año mi cerebro
gobierna sobre el resto del planeta.
Pero tengo salpicado el calendario
de días festivos anárquicos,
intentos de golpe de estado,
huelgas.

Tengo en mi planeta un punto de encuentro
para cuando me pierdo,
en forma de mancha de nacimiento.
Cicatrices que enorgullecen a mi soldado.

Y tengo en mi tierra un útero.
Un núcleo aún vacío en el que soy capaz
-cómo iba a no amar este cuerpo-
de guarecer y alimentar una tierra nueva,
una tierra fruto de un tratado sexo a sexo.
Va a crecerme meses dentro para, luego,
orbitar alrededor de mi tierra;
como reconozco yo en mis movimientos
el imán del cuerpo de mi madre.
Y se sabrá algunos paisajes parecidos,
igual que me encuentro yo en la forma blanda,
cálida,
redonda
de mi madre tierra.











viernes, 25 de octubre de 2013

dónde está la hoja de reclamaciones

Desde que a los cabrones de Coca-Cola se les ha ocurrido la idea horrible de ponerle nombres a las latas, paso quince minutos descongelando la nevera del chino, con la puerta abierta de par en par, buscando un puto trago que no me recuerde a nadie. Las latas se suceden como una agenda de reclamos.

No me has llamado
me debes una caña
un polvo
un discurso
una excusa.

O de lanzas.

Estoy muerta
estoy lejos
no me conoces
no te quiero, ésta debe saber a rayos,
no voy a llamarte
no creas que te acercas sólo porque me escoges, imbécil.

Pago la de 'un amigo'. Decido beberme su ambigüedad. Me llena de jodidas burbujas la garganta. 



miércoles, 23 de octubre de 2013

incombustible

No he prendido.
Acababa de encenderme un Malboro
tumbada a las cinco de la mañana en una cama
en la que hace ya diez noches que no duermo.
He estirado el brazo. He dejado caer de la mano el pitillo
sobre mi cuna de insomnio.
Empiezo a reconocerme en los párpados abultados,
en este olor a cuerpo sin cosmética
en los nudos que me raspan desde el pelo,
en esta forma de romperlo todo.
Al principio pegaba pequeños brincos, instintivos,
y forcejeaba contra el impulso de apartarme
de la picadura de la sábana vaciándose
en agujeros negros y marrones.
Apenas humo. Ni rastro del fuego. No he prendido.
Y estas heridas van a recordarme que no he sido
lo bastante valiente.

miércoles, 9 de octubre de 2013

''La felicidad es eso y se llama Carlos''

Hay una mujer valiente construida sobre años en los que se supo frágil. Es una mujer roca con el abrazo real y breve, el ojo entrenado para ver el órgano sobre la epidermis, la carcajada entera, el oído permeable. Una mujer brutal que me intriga y me imanta.

Y hay un hombre que la quiere completamente. Un hombre delicado con aspecto de poeta, que no entiende de vergüenzas y sonríe grande sobre una barbilla puntiaguda, y su barbilla te señala como un niño burlón. La mujer roca quiere del todo al hombre con pinta de Bécquer, también. 

Él no sabe ni va a intentar dejar de desearla mientras miramos. Nunca he oído a nadie decir Amor como a Carlos cuando dice Sandra. Se encontraron y lo supieron; él le dio forma en una frase: ''tú y yo envejeceremos juntos''.

Esa frase huele a Disney. Porque es fácil no creer que Es, un amor tan todoeltiempo y tan sincondiciones como ése. Y sin embargo son, están siendo ahora que me lees, y probablemente él hoy ha pensado en lo bonita que está ella y ella vuelva a percatarse, justo después de apagar el ordenador, de que compartir cama con Carlos la hace afortunada. Esta vez y todas las veces que han sido noche en los últimos quince años.

Por suerte mi necesidad de que ellos sí, de que así como lo hacen sí, de que así sí para siempre, no importa. No puede importar demasiado nada de lo que el resto esperamos que hagan, porque se bastan. Porque son tan libres que están libres de tener que demostrarnos nada.

Le pregunté, a ella, si era realmente posible el amor con el paso de los años. Su respuesta me ha llegado aquí, así, y yo me asombro y me derrito.

viernes, 4 de octubre de 2013

nada

Vade retro, satanás. Pero sus manos. Nunca unas manos como sus manos. Todo el silencio de esa casa de paso, todo lo blanco, todo el silencio, nunca había compartido tanto silencio, tanto blanco.

Me insisto, aún puede no importar. No sé qué hago, pero les gusto. Me miran con un ansia diferente a la que no le dejaba sacarme los dedos del coño. Él quería encumbrarme. No pasó por mi cuerpo, fue en él, fue dentro.

Me insisto y qué importa. A los quince me decía, cuando crezcas aprenderás a querer más como una perra y menos como una gata. Casi nada de lo que me decía a los quince importa, tampoco. Me decía, cuando crezcas aprenderás a dejarte cuidar por los que quieran cuidarte. 

Todo ese silencio, y también ese idioma en su voz andrógina. Su voz cogiendo impulso aun sabiendo que tenía roto el freno. Quiso abrirse la cabeza mientras yo escuchaba. Su verborrea cruda de sofá ensamblando desnudo sobre desnudo, chorreando sobre mí sin más pudor que el de estar falto de pudores. 

Todo lo que no es más ahora, todo el silencio que no escojo ni comparto, él me da nada.



sábado, 31 de agosto de 2013

Bruno se ha vuelto a mear encima. Jorge dice que hay que volver a los pañales y yo que quitar y volver y quitar es fomentar que se siga meando. También ha rebozado su bracito entero en el puré, y se le ha quedado color Simpson. Le he dicho a Jorge que esa mierda de purés precocinados lleva cosas que decoloran la piel de nuestro hijo, y dice que son muy baratos, y que no puedo quejarme después de haber protestado tanto por el tiempo que me lleva cocinar. No es verdad que no tenga un rato para llevar a Bruno a la piscina, es que no me da la gana. Nunca me han gustado las piscinas, Jorge dice mujer, apenas se te notan las estrías ya. Debe ser que Jorge realmente es imbécil. Cuando Bruno tiene mocos le meto un tubito de plástico por las fosas nasales, luego aspiro. Caillou tiene una hermanita pequeña y pelirroja que se llama Rosi, Caillou es calvo y una vez hizo galletas, en el último capítulo Caillou ya se viste solito. Nuestra casa es un agujero de colorines y música estridente. Jorge dice que le van a asignar también la zona de Galapagar y que el coche de la empresa pierde aceite, y también dice que el cabrón de Toño siempre intenta encasquetarle clientes por los que él no va a ver un duro. Se le están rizando los pelitos de delante, a mi hijo, y no consigo que suelte la jodida pelota del Atleti. Jorge le da un beso por la noche, a mí me da una sonrisa, se duerme. Mi madre me ha preguntado cómo puedo llevar al niño con las mangas tan requetesucias, y a él le ha dicho uy uy ay ay mi cosa bonita cuchi cuchi cú. Me ha dado un beso sin dármelo, ha levantado a Bruno en volandas y con su propia voz me ha despedido: hasta mañanita mamá, voy a ser muy bueno muy bueno. No creo que haga falta que te explique, a estas alturas, por qué no me importa qué has estudiado, cómo pagas ese piso, dónde nacieron tus padres, cómo te llamaba tu ex novia. Tengo sesenta para llenar el depósito y he traído música de adultos. Haznos un favor y rómpeme el móvil.

jueves, 29 de agosto de 2013

Los amigos de papá

A mí sólo me gustan los tipos que dicen:
no me hagas esto.
Los que esconden las manos detrás de su espalda, justo antes
de estrellarlas contra cualquier trozo de mi cuerpo.

Esos que se sentirían sucios
atreviéndose a fantasear conmigo y, después,
cuando les recorro con la lengua los dientes,
piensan en mi padre.

Me van los empresarios fracasados,
los divorciados,
los que esperan, y odian luego,
sus fines de semana con los niños.
Los tipos que huelen a afeitado
y se masturban sin navegación oculta.
Los que tienen canas en los huevos.
Y juegan al mús.

Yo sólo sé sentirme deseada
por los que no quieren hacérmelo.
Porque
eres una cría, mujer,
porque está feo,
porque crecieron
en la represión que me falta.

Ayer yo bebía del botellín de Cruzcampo
como quien chupa una polla.
Él me miraba más
como quien ve un documental de leonas cazando
que como quien hace treinta y seis años que folla.
Cuando yo usaba coletas le pedía más, y más,
desde el columpio.
Y ahora juega al mus, y huele a aftershave.

Ayer casi me arranca la cabeza
de tanto tirarme del pelo.
Me empotró contra la pared del pasillo,
pegué manotazos por volver al cara a cara,
para clavarle los ojos y usar mi voz favorita y decirle para, para por favor,
no me hagas esto.


domingo, 11 de agosto de 2013

amor

me pusiste la suela en la nuez y desde allí abajo
notaba una sonrisa pequeña torciéndote el gesto de diosa.

yo te había dicho que estaba hasta los huevos
de escribir sobre el amor de los cojones.

se te veían las bragas, desde allí abajo.

me escupiste
despacio
dentro
de la boca
que yo abrí.
me habría tragado hasta tu infección de orina.

pero te advertí, no voy a dedicarte un poema.
y entonces me pusiste la suela en la nuez,
me escupiste,
luego dijiste:
bueno tú, qué.
te decides a quererme o nos damos de hostias.

yo me he partido la nariz demasiadas veces
así que toma.

reset

descertezarme
desorientarme
desaprenderme
desapalabrarme
desidentificarme
desarmarme
desideologizarme
desnostalgiarme
descastigarme
descenderme

para

rejugarme
resorprenderme
reentrañarme
recomponerme
requererme
redesnudarme
reperderme
reencontrarme
reperderme
reencontrarme


sin desesperarme, sin redefinirme

sábado, 10 de agosto de 2013

ir


'Going downtown'. Saudek, 1976



un dos tres cuatro
cuatro pasos hasta la ventana y subo la derecha cinco
(esta pierna de famélico abultada de rizos carboncillo la tibia torcida esta pierna aún mía)
el sexto al aire el seis su número no el mío
re calculo
si el primer paso zancada entonces cinco
es perfecto

bum contra las baldosas salmón de la terraza

dejaros aquí
elucubrando motivos

no superó lo de raquel
siempre fue un poco cobarde
pero habría sido un gran
habría conseguido
qué hemos hecho mal

dejarte ahí, a punto de quererme y convencida de que ya lo hacías
convencida de tu culpa de tu reverenda importancia en mi vida

marcharme sin partirle los dientes
sin entender a Borges
sin darte un orgasmo
sin hacer las paces
sin amar a mi padre
sin arreglar la moto
sin rehacerme en un hijo
sin aprender a hacer círculos con el humo

vuestras estúpidas bocas pariendo atrevimientos
habría sido un gran
habría conseguido

o nada
o me imagino entonces que nada
que no decís que no sospecháis que no dónde estará la carta de despedida
nada

cinco cuatro tres dos uno
arrugarme encima de este montón de ropa sucia
re calcular tramar
ser el tipo perfecto el imprescindible para
qué hemos hecho mal
qué habrá sido.

domingo, 28 de julio de 2013

Ynetska


Lo nuevo se me agarraba a las muñecas como un niño pidiendo caso a su madre. Tiraba de mí, me trepaba por los brazos hasta colgárseme del cuello y agacharme al fin la cabeza, rendida ante el poder terremoto de lo desconocido. Destrocé a martillazos el portátil, lancé el móvil lo más lejos que supe desde un acantilado que daba al mar enorme y no pedí perdón a los niños del coltán. Supliqué a cada día un acto de sorpresa. Cogí el primer avión, les dije a todos los nuevos desconocidos, chapurreado un idioma que apenas empezaba a comprender, que me llamaba Ynetska, que tenía treinta y seis, que nunca me había enamorado, que trabajé de redera en un puerto del que nadie había oído nunca hablar. Yo era de allí, aseguraba, de la isla de Igpunzst, de un rincón que se les antojaba impronunciable.

Me entretuve recorriendo calles pobladas de curry y harapos. Habitando apenas ningún sitio. Me sentaba debajo de los toldos de colores y acariciaba brazos, hombros, rodillas abultadas, con los ojos cerrados, queriendo descubrirme ajena en la piel y en el tacto. Casi lo consigo.

Pero he entrado en el baño de este restaurante. Tiene dos espejos enfrentados, y lo veo. El tatuaje de mi espalda, hinchado por el sol y los años ineludibles, los años irreconciliables, la tinta de mi espalda imponiéndome a Irene en mitad de aquí donde nadie la habría invitado. La mancha negra azulada de mi espalda, delatándome.

Irene se ha puesto a gritar. Hija de puta. Ha gritado bajo la epidermis al músculo, del músculo a la sangre, ha gritado ¡estúpida, mira que eres estúpida, sin mí tú no sabes cómo se existe!



lunes, 22 de julio de 2013

A mi Hija

Quiero parirte un ocho de marzo,
redonda como un pan de hogaza
o una luna llena,
y abrazarnos empapadas de mi sangre.
Que estrenes un nombre,
que seas tuya,
incluso cuando te cobijes en el ángulo cálido que te espera entre mis muslos.
Que me muerdas el pecho con tu primer diente,
que descubras colores y maneras de decirlos,
que te crezca el cuerpo y la emoción y pienses.
Que aprendas a hacer música o bocadillos o números,
Que quieras estar viva.
Que las beses a ellas o a ellos que te beses los brazos,
que te celebres.
Que me notes en tu ombligo.

Quiero quererte.
Que seas.




TODAS

no debería hablar en femenino
porque dice la psicóloga que la confundo,
y que obligo a quien me escucha a enfrascarse
en descifrar los géneros de quienes cuento
en vez de oír sin trampa lo que digo.

no debería usar el femenino
porque se dice nosotros-todos-ellos-chicos-hombres. porque se dice así,
porque siempre se ha hecho así,
porque es la norma.

no debería usar el femenino
porque hay una polla entre nosotras,
porque me evidencia enfadada
y provocadora.

JODEOS.
comeos mi cólera de hembra agresiva.

nos homenajeo a todas cada vez que abro la boca
porque nos lo merecemos
porque somos sus madres, su alimento, sus musas.
porque somos, desde siempre,
aunque se empeñen en desvanecernos
tras la estafa que ha logrado convencernos
del neutro en lo masculino.

no debería hablar en femenino,
pero siempre perteneceré a un nosotras

porque existimos.

domingo, 14 de julio de 2013

sábado, 13 de julio de 2013

tiempo

Tengo tiritonas de valor al pisar sitios ya no nuestros, al soltar el cable ancho y delgado con el que trataba de atarte. Estaba entumeciéndote las alas, sin darme cuenta, volviéndome también un pájaro asustado en tu regazo.

Pasa una semana dentro de cada día de estos; tú y yo decimos tiempo y estamos diciendo cosas diferentes. No hemos intentado volver a quienes fuimos, eres demasiado inteligente como para jugar a los muertos. No hemos sabido ser los de ahora sin derribar nuestra casa. Yo vivía allí, en lo nuestro, y ahora busco calor entre muros reales.  Mi tiempo se llena de gente que apenas te nombra, la vida te evidencia prescindible. Y algunos ratos pataleo y otros sólo duermo y otros, y esto es lo peor, la vida está gorda de belleza sin saber qué es lo que haces, justo ahora que yo escribo, en qué piensas, qué labios lames, cómo disfrutas de serte enteramente sin mis risas ni mis bailes ni mis quejidos ni mis dudas ni mis confesiones ni mis frenos. La vida es una perra vieja que me muerde la garganta cada vez que intento decir que me muero.

Casi todas las canciones hablan de esto. Casi todos los poetas. Los tópicos que creímos vencidos se abalanzan contra tu espalda y mi espalda, que están mirándose de lejos. Tu espalda cada vez más pequeña. Te giraste a la vez que estabas yéndote, creo que me lanzaste un beso. Como en todas las canciones todas las películas todas las despedidas hermosas. Pero no fue un beso hermoso, un beso al aire es sólo la ficción de un beso.

.

No existe más que un hombre en el mundo: los demás no son más que un error o un triste consuelo, y el adulterio es a menudo una forma desesperada de la fidelidad.




Marguerite Yourcenar, 'Clitemnestra o el crimen'

domingo, 7 de julio de 2013

.

fumo a las dos y dieciséis el cigarro de después
de no haberte hecho el amor y pienso
que a lo mejor también acabas de no hacerme el amor
pensándome y fumas.

lunes, 20 de mayo de 2013

Ahora sé que era prudencia
lo que te hacía callar que me estaba equivocando
todas las veces pequeñas que me viste hacerlo y, sobre todo, esa vez grande.
Sólo fui capaz de volver a nombrarte entera
cuando dejé de estar arrepentida
de las habitaciones que no hicimos nuestras.
Antes, dolió más el silencio de lo que dolió la herida;
aliento intocable de boca roja.

Puede que tú fueras realmente tú y toda yo
una improvisación
aún cruda
de mi otra.
Y mirábamos allá en el frente las fronteras que te impuse,
fingiendo que no estábamos muertas de prisa.

sábado, 6 de abril de 2013


Yo a ti te gustaba muchísimo. Sí hombre sí, tienes que acordarte. Mira: llevaba un cuadernito pequeño y escribía. Qué se yo, cosas. Me comía los cereales con la mano, que sí, metía la manaza en el tazón de leche y rescataba en la palma cereales integrales Deliplus y tú decías, cerda, qué cerda eres, y nos reíamos. No estoy triste por haber dejado de gustarte pero, mira, quiero que te acuerdes, yo tenía pulseritas de cuero enroscadas en un rollo de papel higiénico sin papel higiénico, me iba a venderlas al retiro, ¿ya te acuerdas?, esa pulserita que ya no te pones pero te ponías, era mía, o sea tuya, la hice para ti, bueno no para ti, pero la compraste. Si te quito esta cajita de pastillas y te acuerdas, de una vez, de que tú me querías mucho y de que cuando fuéramos mayores nos íbamos a casar en la montaña, prométeme no decírselo a la enfermera. Ya somos mayores.

Estilo

Agarró nuevamente el lápiz. Congeló el cuerpo justo después de la inspiración, asegurándose de repartir el oxígeno por todo su dentro. Estiró el papel arrugado, aplastándolo contra la mesa. Cerró los ojos apretando con ahínco los párpados, luego los abrió como platos, fijos en el papel arrugado por los embates de una madre descastada.

Estaba segura de que no tenía estilo. Estaba segura de que nadie podría adivinarle el sello a nada de lo que escribía. Y se empeñaba, una tarde más, en encontrarse a sí misma como a los amarillos de Turner, las flores de Klimt, el chorrear de Pollock.

Malditos, todos esos pósters de cuadros con firma.

últ. vez hoy a las 12:34

Me quedo embobada mirándolo hasta que pone en línea,
y sigo mirándolo hasta que deja de ponerlo y te imagino
guardando el móvil en el bolsillo imagino tu bolsillo roto y me acuerdo,
de que antes de que te fueras te había prometido una costura.
Me he convertido en una persona que promete, todo el tiempo, cosas que no cumple.
Porque no tenemos presente ni tacto donde coser bolsillos.
Estás en línea, cabrón. Pero tienes el nombre muy corto y los dedos
cansados de escribir cuánto me echas de menos sobre la pantalla táctil.
Nuestros amigos me preguntan por ti como si tuviera cosas que contarles.
Los de Skype saben que eso que hacemos no es follar.
Eres una foto de perfil y me acuerdo
del aeropuerto, del abrazo y tu tembleque y pienso
que si decidiste subirte a ese avión convertirme en una imagen plana es que tú tampoco
debes de creerte ya lo que prometo.

http://youtu.be/mmvJAD378Wk

Léeme siempre. Incluso cuando no seas lo que cuente.

vengaváh


El jueves me até el cordoncito que antes adornaba el borde de los calcetines al pelo. Yo  sabía que a Pablo le iba a gustar y sabía que Iván no se iba a dar cuenta. Los calcetines, hasta las rodillas, tenían rayas azules y grises, y además falda vaquera y camiseta entallada de Lucía. Pablo opinó ''francesa del destape'' entre risas con los dientes amarillos de Camel, Iván opinó ''hola'' y me dio un beso sin tabaco. Le pedí un Camel a Pablo. Llevábamos todo el invierno quedando los tres en la estación de Somosaguas a las siete, y empachándonos de regalices de la tiendita del viejo. Yo no perdí el último tren del jueves, yo no ''mierda, no me había dado cuenta de que hoy se acaban a las once'', para nada. También sabía que los padres de Iván le habían prohibido más chicas en casa; matizó ese 'más': dijo que hablaban de mí, que si mis minifaldas, que si sospechaban que estábamos enrollados. Imbécil, Iván, llevo siete meses con fotos tuyas en las paredes de mi cuarto y tus padres, imbécil, sólo sospechan que me comes el coño. ''Puedes quedarte en mi casa'', ofreció Pablo, Iván dijo ''adiós'', con abrazo, arrancó la moto de su hermano.

Pablo y yo caminamos hasta su portal. Avisé a mis padres de que dormiría allí, dijeron ''vale'' y ''buenas noches'', le adoran, colgamos. Pablo tiene un flequillo que se le mete en el ojo derecho y pósters de Transatlantic. Lleva pantalones ajustados, jugueteaba con la cinta de los calcetines en mi pelo y nos intercambiábamos el cigarro. Llevábamos contándonoslo casi todo dese tercero, nos metimos en su cama. Yo debía tener muy caliente la nariz, o él muy fría, y ahora la boca le olía a Colgate, con esta luz sus dientes parecían más blancos, calculé más de quince centímetros debajo de la sábana. No voy a besarte nunca, Pablo. Necesito seguir sintiéndome especial para alguien.