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domingo, 22 de diciembre de 2013

viernes, 28 de enero de 2011

Disparo en semiautomático

La horca de las medias abrazada a mis costillas. Trident engrudando adoquines, vuelta al gris. Où diables est la plage, más o menos. Un diccionario francés-español 5th printing 1984, printed in Switzerland. Octavillas blancas qué hay de mis revueltas universitarias. La acuarela del tío Emilio sobre un montón de cajas. Marroncísimas todas las cajas. Pero la palabra marroncísimo no está en el Diccionario. Que digas 'sí', 'sí', 'sí'. El autobús repleto de esquimales. Las 21:58 acotando el diálogo. Planear dar aire a lo espontáneo. Planearlo. Bailarme el espejo desnuda Narciso no sabía quererse. Llenarme el estómago de queso. Patear el trípode agarrarme la vida con las manos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El infinito es una cosa gigantesca

Nuestro encuentro, siempre, en el reposabrazos del sillón. Las cintas con tu voz y tu memoria. Maitechu mía, el toro con su luna. Las torrijas, las patatas en su punto en la tortilla. Mi vaho limpiándote los cristales de las gafas para ver de cerca, tus carcajadas con sabor a Cinco Estrellas y humo de Malboro. Demasiado pronto para contarte aquí, en cualquier sitio. Me dueles, me tranquilizas. Todos los homenajes que van a quedarse diminutos. Todo lo que no va a terminar de pasar nunca.

domingo, 18 de abril de 2010

El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de nuestras palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo. Por un lado, todas esas palabras subrayan discretamente un único significado: ''yo te deseo''; y lo alimentan lo ramifican lo hacen estallar...por otro lado envuelvo al otro en mis palabras, lo acaricio, lo mimo...


Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes

sábado, 17 de abril de 2010

'Travesuras de la niña mala'

página 375. última palabra: bueno. segundos antes, mi mano sobre los párrafos finales, porque mis ojos siempre se intentan adelantar hasta las líneas que cierran la novela. a veces lo consiguen y me enfado muchísimo. se acabó. esta sensación, de una pena contentísima, en mí no es muy habitual. ya sé que soy demasiado exigente con los finales. y este tío no es creíble. y qué. ahora 'huachaferías' es una más de mi diccionario. y tú dices que quiero ser peruana. y que me gusta escribir sobre sexo. pues ahí va: los buenos finales en los libros me recuerdan muchísimo a los orgasmos.
(y quizás eso de adelantarme a las últimas líneas sea como fingirlos. sí)

miércoles, 7 de abril de 2010

Hoy les veo como a muertos inminentes les sonrío me proyecto en sus arrugas me estremezco