miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ya,
yo también hago como que tú no, ¿que tú quién? Ah, la de entonces.
En realidad no es difícil (los años hacen costumbre). 
Sólo que no eres la de entonces.

Otras veces me dejo pensarte
en el tacto a nuevo de todos nuestros besos,
y te pienso dedos de uñas rojas y cuerpo de
es que nunca he visto un cuerpo tan como el tuyo, tan.
Mira, no sé cómo se dice.
Dame un adjetivo que te celebre absolutamente.

Éstas cosas, ¿ves? Tú la promesa de callarte y yo
seré ridícula
pidiéndote la palabra para decirte.

Sigo sintiéndote mal
pensándote el color del pintalabios
recordándote el olor que ya no usas
queriéndote así, ya te lo sabes, exactamente lo insuficiente.

5 comentarios:

  1. ¿Te he dicho ya que soy adicta a todo lo que escribes? ¿qué tal va todo? besos bonita

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  2. Pensar que puedes ser adicta a lo que escribo es, ay, joder, qué vergüenza y qué alegría, mucho de las dos cosas. ¿Si vienes a Madrid, me avisas?

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