domingo, 11 de mayo de 2014

¡salud!

(Foto: Laura Makabresku)



Cuando bebes sola,
en casa y sola–dijo-, ahí
es cuando lo notas, que no va,
que algo no va –dijo mi madre.

Así que ahora no puedo
alzar este ron cola y brindar
por la clínica en la que mamá suda frío
ni por mí
ni por el cabrón que me hace triste
(ya sé, estoy bebiendo sola hablando de un cabrón, y he dicho triste),
porque no quiero
porque la pena
me ha anidado en la costumbre.
Pero si algo vale, el tipo, es la pena.

Me convenció de lo inútil.
Miró mi trabajo y vimos la trampa
Me miró el vientre y supimos que estéril
Miró mis zapatos y noté que rotos
Se asomó a este cerebro, también, y entendí que no había nada
por entender acá adentro.
Me convenció hasta el desplome y pudimos
querernos una vez, sobre su suelo.

Pero me convenció
y ya no tuvo
argumentos para quedarse.

2 comentarios:

  1. Niña, me has dado un puñetazo en la barbilla. A veces escribes cosas que me leen. Será que la vida es para todos en algunos aspectos igual? no lo sé, justamente estoy escribiendo hoy sobre esto.
    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay Sonsoles, sí, ésto toca muchos lugares comunes. Reconozco que a mí me tiene un poco asustada verme insistiendo, al escribir, en cosas tan feas y tristes y enrabietadas y crudas, últimamente. Créeme, también veo alegrías que, si me sale, quiero traer (y ojalá también te identifiques).

      Por cierto, qué regalo tu frase ''a veces escribes cosas que me leen''. Me la guardo, si me dejas... beso.

      Eliminar