lunes, 21 de abril de 2014

ΟΥΤΙΣ

Casi seguro un día voy
y me muero.
Y tendría que decirte, mejor antes,
que eres el tipo más elaborado que conozco.
Qué cojones va a importarte, a ti,
que no suene romántico.
Tendría, pienso, que decirte
que no me haces feliz
y que te quiero.
Que gracias a ti descreo,
que no sé intuirte, que he cogido carrerilla hasta mirar
a la cara a los recuerdos de todo lo que no hacemos
y me gustan
y te tatuaría
en el perfil de uno de estos dedos. Por ejemplo.
Porque a lo mejor, va en serio, voy y me muero
de alguna de las formas de morirse
-por sobredosis de descreimiento o fanática o tarada o diñándola-
y me quedo sin contarte que soy
-orgullosa, triste, desorientada, desesperadamente-
la versión más acojonante que me conozco;
y que tienes suerte de serme el que eres
ahora que nadie más puede
despeinarme las tripas ni follándome en la rabia
que me tienen porque no les quiero.
Puede que esté bien que sepas
que contigo no sé qué está bien
que eres un genio
que pesas
que te daría de hostias
que te daría un hijo
que te la chuparía hasta dolernos.
Y así y no en ese orden. Por si me muero.


jueves, 6 de marzo de 2014

te dirá que ojo,
que yo no tengo nada en contra de las lesbianas,
que vamos, de la carrera,
conservo tres amigos gays,
homosexuales, me refiero.
que eso, que ella no,
vamos que,
que le gustan las,
pero que, ¿si lo fuera?
buah, seguro que contigo,
vamos que tú la primera,
sin duda,
que con ese cuerpazo
cabrona
que no engordas ni queriendo,
y que tan amigas, tía,
que ella no va a decírselo a nadie
y que perdona si alguna vez
he hecho algo que te haya confundido.

por la noche te va a desnudar
con la cabeza
y le vas a dar orgasmo o arcada,
incapaz de nada tibio,
bandera de otra opción
como si fuera una opción
serte.
en todo caso qué más da
estás en el gueto
sin rastro de ti
besando a un mamarracho con tetas.

martes, 24 de diciembre de 2013

fun fun fun

Celebráis nosequé parto
el cáncer que quitó de en medio al tío
la herencia que afiló vuestros colmillos
brindando en copas finas
partiendo caparazones de bichos
que nunca han oído hablar
de vuestro Dios.

Festejáis que el tío Paco
se emborracha para imaginarte desnuda
que a la abuela no le da ya la cabeza
para oír lo de tu aborto               ,
y mamá llora a escondidas
la ausencia del cabrón que fue tu abuelo.
Di familia con la boca espesa
finge que la espesan polvorones.

¡Salud!
por la nueva hipoteca del primo
por la claustrofobia del armario de Lucía
porque tu hermano no quiere saber quién eres
porque la virgen se está peinando
porque aún no te han embargado
porque papá tiene una hernia de hiato
porque la tía te ha regalado una crema
ideal para las primeras arrugas
y tu cuñado quiere hablar contigo
del fútbol y del frío.

después
de las diademas de reno
de las medias con carreras
y el vientre hinchado de muertos
y burbujas,
después,
inaugura otros tantos cientos de días
que tengan algún sentido.


domingo, 22 de diciembre de 2013

sábado, 30 de noviembre de 2013

Diciembre era lesbiana pero no.

Carmen camina nerviosa hacia la parada
de un autobús que prevé perdido.
Un pie sobre el hielo y un cuerpo entero
precipitándose espalda contra adoquines.

La espalda de Carmen sobre el suelo congelado
la columna de Carmen,
llenándose de grietas que se prolongan.
Ejército de termitas
conquistando un árbol viejo.

La cabeza rota, la sangre
(las manos de Isabel el lunar de su frente)
espesándose en el hielo.

Ahora ni aquel libro
ni la boda con Paco
ni Ernesto aprendiendo a decir las cosas,
ni el ascenso, ni las vacaciones
en ese Oviedo que no sabía llover,
ni siquiera
las tartas de manzana.

Solamente Isabel.
Los muslos de Isabel tras la falda
del uniforme a los catorce años.
Todos los besos que nunca le dio
haciéndose beso en la boca entreabierta,
ahora que el tiempo
es solamente una palabra.