sábado, 31 de agosto de 2013

Bruno se ha vuelto a mear encima. Jorge dice que hay que volver a los pañales y yo que quitar y volver y quitar es fomentar que se siga meando. También ha rebozado su bracito entero en el puré, y se le ha quedado color Simpson. Le he dicho a Jorge que esa mierda de purés precocinados lleva cosas que decoloran la piel de nuestro hijo, y dice que son muy baratos, y que no puedo quejarme después de haber protestado tanto por el tiempo que me lleva cocinar. No es verdad que no tenga un rato para llevar a Bruno a la piscina, es que no me da la gana. Nunca me han gustado las piscinas, Jorge dice mujer, apenas se te notan las estrías ya. Debe ser que Jorge realmente es imbécil. Cuando Bruno tiene mocos le meto un tubito de plástico por las fosas nasales, luego aspiro. Caillou tiene una hermanita pequeña y pelirroja que se llama Rosi, Caillou es calvo y una vez hizo galletas, en el último capítulo Caillou ya se viste solito. Nuestra casa es un agujero de colorines y música estridente. Jorge dice que le van a asignar también la zona de Galapagar y que el coche de la empresa pierde aceite, y también dice que el cabrón de Toño siempre intenta encasquetarle clientes por los que él no va a ver un duro. Se le están rizando los pelitos de delante, a mi hijo, y no consigo que suelte la jodida pelota del Atleti. Jorge le da un beso por la noche, a mí me da una sonrisa, se duerme. Mi madre me ha preguntado cómo puedo llevar al niño con las mangas tan requetesucias, y a él le ha dicho uy uy ay ay mi cosa bonita cuchi cuchi cú. Me ha dado un beso sin dármelo, ha levantado a Bruno en volandas y con su propia voz me ha despedido: hasta mañanita mamá, voy a ser muy bueno muy bueno. No creo que haga falta que te explique, a estas alturas, por qué no me importa qué has estudiado, cómo pagas ese piso, dónde nacieron tus padres, cómo te llamaba tu ex novia. Tengo sesenta para llenar el depósito y he traído música de adultos. Haznos un favor y rómpeme el móvil.

jueves, 29 de agosto de 2013

Los amigos de papá

A mí sólo me gustan los tipos que dicen:
no me hagas esto.
Los que esconden las manos detrás de su espalda, justo antes
de estrellarlas contra cualquier trozo de mi cuerpo.

Esos que se sentirían sucios
atreviéndose a fantasear conmigo y, después,
cuando les recorro con la lengua los dientes,
piensan en mi padre.

Me van los empresarios fracasados,
los divorciados,
los que esperan, y odian luego,
sus fines de semana con los niños.
Los tipos que huelen a afeitado
y se masturban sin navegación oculta.
Los que tienen canas en los huevos.
Y juegan al mús.

Yo sólo sé sentirme deseada
por los que no quieren hacérmelo.
Porque
eres una cría, mujer,
porque está feo,
porque crecieron
en la represión que me falta.

Ayer yo bebía del botellín de Cruzcampo
como quien chupa una polla.
Él me miraba más
como quien ve un documental de leonas cazando
que como quien hace treinta y seis años que folla.
Cuando yo usaba coletas le pedía más, y más,
desde el columpio.
Y ahora juega al mus, y huele a aftershave.

Ayer casi me arranca la cabeza
de tanto tirarme del pelo.
Me empotró contra la pared del pasillo,
pegué manotazos por volver al cara a cara,
para clavarle los ojos y usar mi voz favorita y decirle para, para por favor,
no me hagas esto.


domingo, 11 de agosto de 2013

amor

me pusiste la suela en la nuez y desde allí abajo
notaba una sonrisa pequeña torciéndote el gesto de diosa.

yo te había dicho que estaba hasta los huevos
de escribir sobre el amor de los cojones.

se te veían las bragas, desde allí abajo.

me escupiste
despacio
dentro
de la boca
que yo abrí.
me habría tragado hasta tu infección de orina.

pero te advertí, no voy a dedicarte un poema.
y entonces me pusiste la suela en la nuez,
me escupiste,
luego dijiste:
bueno tú, qué.
te decides a quererme o nos damos de hostias.

yo me he partido la nariz demasiadas veces
así que toma.

reset

descertezarme
desorientarme
desaprenderme
desapalabrarme
desidentificarme
desarmarme
desideologizarme
desnostalgiarme
descastigarme
descenderme

para

rejugarme
resorprenderme
reentrañarme
recomponerme
requererme
redesnudarme
reperderme
reencontrarme
reperderme
reencontrarme


sin desesperarme, sin redefinirme

sábado, 10 de agosto de 2013

ir


'Going downtown'. Saudek, 1976



un dos tres cuatro
cuatro pasos hasta la ventana y subo la derecha cinco
(esta pierna de famélico abultada de rizos carboncillo la tibia torcida esta pierna aún mía)
el sexto al aire el seis su número no el mío
re calculo
si el primer paso zancada entonces cinco
es perfecto

bum contra las baldosas salmón de la terraza

dejaros aquí
elucubrando motivos

no superó lo de raquel
siempre fue un poco cobarde
pero habría sido un gran
habría conseguido
qué hemos hecho mal

dejarte ahí, a punto de quererme y convencida de que ya lo hacías
convencida de tu culpa de tu reverenda importancia en mi vida

marcharme sin partirle los dientes
sin entender a Borges
sin darte un orgasmo
sin hacer las paces
sin amar a mi padre
sin arreglar la moto
sin rehacerme en un hijo
sin aprender a hacer círculos con el humo

vuestras estúpidas bocas pariendo atrevimientos
habría sido un gran
habría conseguido

o nada
o me imagino entonces que nada
que no decís que no sospecháis que no dónde estará la carta de despedida
nada

cinco cuatro tres dos uno
arrugarme encima de este montón de ropa sucia
re calcular tramar
ser el tipo perfecto el imprescindible para
qué hemos hecho mal
qué habrá sido.