domingo, 24 de enero de 2016

hacer personas es una barbaridad

Ojalá, mi amor, parirte
teniendo menos dudas que ofrecerte,
una versión de mí algo más estable
comida sin cáncer
muchos libros de papel
una ventana a tu cuarto con orientación sur,
e historias de mis viajes por el mundo
para darte tropecientas buenas noches.

Estoy esperando, verás, para parirte
al padre gran amor de nuestras vidas
que quiera darte un nombre sólo tuyo
y besos como soles en la carne.

Espero que no conozcas una Guerra
que te gusten las bicicletas rojas
que no vivas sólo dentro de las pantallitas
que te mueras antes de que el planeta reviente
que nadie te diga nunca que has que ser duro
ni princesita.
Querría que celebres el cuerpo que te hemos dado
y lo emancipes de este cuerpo mío
del todo y sin despedida.

Estoy esperando a poder no llenarme el vientre
de las veces millón que he imaginado que existes
y que seas la sorpresa de alguien nuevo
y que nazcas y sea yo quien te pregunte
tú quién eres
y te tomes todo el tiempo para hacer
treinta y tantos borradores de respuesta
y al mirarme reconozcas, siempre, al Amor.

Pero si sigo esperándolo todo no voy,
me parece, a parirte.

domingo, 17 de enero de 2016

(diecisiete del uno del dieciséis)

Cómetela.
Estabas buscándola
lamiéndole la puerta, golpeándola
cada vez con un nudillo
cada nudillo mojado en una cama
cada cama más ancha.
Cómete la soledad
quítale rabia.
Estabas sembrándola
pidiéndote el valor, buscando el mapa,
cerrando las costillas para hacer de tu unidad la única casa,
costillas-persiana,
y el corazón hecho estancia hueca de luz a rayas.
Cómete-muerde-mastica la soledad en flor
huele tus nadies
entierra el hacha de amor que asustó a aquel tipo
siente el agujero que calma y rompe al tiempo en la panza.
Traga, trágate esta soledad de mierda
date cáscara
sé contigo
séte cálida.