domingo, 13 de noviembre de 2016

sentadito en tu, tejado, marramamiau.

A mí me parece, un poco,
que queréis como queréis a vuestros gatos
porque buscáis el amor en Tinder.

Tampoco pasa nada,
y lo cierto es que con eso
de mirar en Internet todos los días
sus caras de bigotes y sus ojos de marciano,
cada vez quiero más compartir yo también la vida
con uno de esos peluchines géminis
que te ofrecen caricia o zarpazo.

Lo único es que a mí me parece, un poco,
que cuando la esperanza del amor que nos contaron
viene en forma de cromos pegados a una pantalla
que aprobar o desechar a golpe de pulgares...
que cuando nos derretimos, y chillamos en los sofás
y las camas
frotándonos con cuerpos nuevos sin atender sus lunares...
que cuando los hijos son
un sueño utópico de tías
a las que aprieta el reloj de la cutre treintena,
porque cómo coño vamos a traer bebés al mundo
si dice Di Caprio algo así como que ya nos lo hemos cargado
y dice Trump algo así como que el clima son los padres,
y nosotras cambiamos, cada cinco meses, de trabajo...

cuando todo eso,
cuando todos los afectos
mareados,
entonces,
entonces digo,
qué precioso, qué suave, qué sumiso,
qué sumiso he dicho, qué amor fácil,
el del gato.

2 comentarios:

  1. Querida, a las 18.51 te va a llegar un whastapp a nombre de María Argüelles.

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    1. Querida, llegó a y 50 y lo celebré como si hubiese llegado a y 51, o más.

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