lunes, 18 de julio de 2016

El poliamor a la basura que en cualquier momento pasa el camión y yo verás yo es que estoy más bien hasta el coño. Y te quiero. Mucho.

En todo caso buscaría un compañero de lecturas.
O de remadas ligeras en las barcas del Retiro.
Porque, seamos sinceros:
tú no lees una mierda
y yo ya no sé cómo convencerte de lo chulo que es subirse
a una barquita chica
en medio de un charco chico
a creernos marineros.

Eso, eso buscaría.
Alguien que me lea en voz alta dos párrafos y tenga una voz que, uf,
fíjate cómo dice las exclamaciones y qué forma de hacer las pausas.
Y leería para ese alguien con mi voz de uf y después, comentaríamos la lectura.
O me sentaría sola en un banco del Retiro
y buscaría con los ojos a una extraña que tuviera los ojos aquí encima y le diría anda,
tú,
desconocida,
ven a navegar conmigo.

Pero follar,
querido,
cómo iba yo a querer follar con otro
haciéndonoslo como nos lo hacemos nosotros.

Justo follar,
querido,
no sale mejor con ninguno.
Porque con ninguno hago el amor tan cerdo.
Con nadie follo amando tan duro.

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