viernes, 17 de junio de 2016

(una vez vi a dos tirándose del pelo en una plaza)

Me fijo un montón en sus caras
en el grosor de sus labios,
la forma en que utilizan los ojos para mirarnos,
los arcos de los timbres de sus voces.
Me esfuerzo por imaginar la forma y tacto de sus tetas,
a qué sabría lamer los dedos de sus manos,
cuánto les sudan las ingles.

Y gano.

Por un momento hago un concurso y gano
y soy la más todo, vaya imbécil,
la más todo,
un perro meando en el hocico de su hermano,
una quinceañera dispuesta a dejar calva a la adversaria
en la guerra que con la voz no declaro
a todas las mujeres del planeta
instalada en la necesidad de ser
tu favorita.



4. 2. 2015

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