sábado, 25 de junio de 2016

Barcelona, Forum, 7 de noviembre de 2015


Quién soy yo y por qué sostengo un cigarro.

También me cuestiono por qué no han usado tomate natural en las tostadas; pero desde esta terraza se ve el mar, y el mar es una cosa que deja pequeñas a todas las demás cosas. Mar, enséñame a relativizar como tú sabes. Tal vez podría haber una guerra aquí delante, con soldados y barcos de guerra y gente atravesada, y tal vez yo seguiría mirando el agua, porque el agua, qué barbaridad, qué inmenso, cuánto agua.

Me gustaría seguir camino. Que alguien con pocas ganas de hablar me suba en coche a Francia. Vagarla. Aburrirme tanto de estas tres camisetas que las camisetas dejen de significar otra cosa que protección de agresiones externas y adaptación al protocolo. Nada de belleza textil en mi cabeza.

También me gustaría llamar a mi madre desde Marsella, por ejemplo, y decirle que la quiero y que somos un desastre y que claro que es nuestra culpa y que eso es una buena noticia, porque está en nuestras manos cambiarlo.

Pero que a mí me pilla con las manos en otro país porque, verás, mamá, necesitaba estar muy lejos para hacer una selección más precisa de los fantasmas.

Nadie se queda con mi macuto mientras recorro el murete de piedra que me separa del mar, mientras me baño. No quiero volver a casa. Me gusta la gente que no sonríe en las fotos. Y esta playa.

Tengo miedo de dormir una de estas noches en la calle porque tengo miedo de que cada vez vaya pareciéndome menos disparate. Se me difuminan los márgenes de lo aceptable. Lo bueno. Lo limpio. Lo yo.

Hola, Irene, estás aquí porque no sabes lo que quieres y eres tan valiente que te has atrevido a huir para buscarlo.

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