domingo, 11 de enero de 2015

urgencia

Madrid ruge ambulancias o coches de policía, detrás de mi ventana. Y vete tú a saber, en algún lado:

Los sesenta años de Ernesta desparramados por la acera y su bolso peinando el viento en otras manos.

Las contracciones de Paula en mitad de la cena, su novia besándole en cada pinchazo, ya viene mi amor, las dos estallando pletóricas en un ataque de carcajadas.

O a lo mejor Pedro, Raquel y Vera desalojadas de una casa que lleva treinta años sin personas, una casa que estará los próximos treinta cerrada.

O el cerebro de Manuel. Secándose.

Felipe empuñando su navaja.

Virginia y sus subidones de azúcar.

Isabel maldiciendo el día en el que se casó con aquel desgraciado.

Marcos que sabe que es mejor no moverse, Marcos que avisa, al tipo del coche, no se te ocurra quitarme el casco.



Yo cruzo los dedos como me enseñó papá. Digo muy bajito buena suerte. Vuelvo al cigarro al twitter al libro nuevo me rasco la cabeza uy esto es caspa me acuerdo de alguien me olvido de Madrid-rugiendo-espantosas-posibilidades Paro. Escribo ésto. Cruzo los dedos: que sea Paula.

viernes, 9 de enero de 2015

¿y tú qué tal?

Hoy me he encontrado a un amigo de antes en la puerta de un Rodilla. Él entraba acompañado de una chica, yo salía con un sándwich frío. Su acompañante tenía una de esas caras especiales con lunar, y gesto de no necesitar nada más que lo que está teniendo (ni sándwiches ni Coca-Cola Zero ni rebajas de enero ni nada de nada). Ella se ha ido al baño y él se ha puesto a hablar sin esperarme las preguntas. Tenía en su cara de guapo una euforia asentada:

Cuando vuelva, te presento a mi novia. La conocí a principios de verano. Ella tenía algo que hacer en Bogotá y nos fuimos juntos. A la vuelta decidimos que ya no nos podíamos separar, no, no queríamos. Vivimos en una casita en el centro            y son felices.

Así que sigue pasando.
Los es ella
los
los YA
Los te quiero todo, sin condiciones sin esperas,
esa forma de lanzarse a ciegas
con total claridad.

Sigue la gente perdiendo las maneras jugándoselo todo bailando como si no les miraran.

Al tiempo que a mí me crece
robusto firme despiadado
el iceberg.