sábado, 20 de diciembre de 2014

una boda.

Hoy he soñado que estaba casada contigo. Imagínate, ¿habrá algo menos romántico que eso? Me llevabas a la casa en la que una vez viví, y que ahora compartías con un amigo. Éste, nuestro sitio, esta habitación de colchón en el suelo y la cocina con sartenes con churretes y ollas marcadas de arroz mal fregao. Éste, tu sitio, volver a hacerme el oído a la música que te gusta, vestirme con la ropa que tú halagas, decirle a mis amigas que me he casado contigo. Ayer, o antesdeayer, ya no sé, una ceremonia modesta en el ayuntamiento de tal, sin flores, una ceremonia modesta sin nada que celebrar.

Me reía por dentro de mí. Con una pena densa, descreída. Qué haces aquí, me decía, Irene a quién pretendes engañar. Te miraba desde la plena conciencia de que lo nuestro es temporal. De que lo nuestro es porque estar sola me pesa como una maleta vieja y desgastada llena de libros llenos de vidas que no son para mí. Nos veía como a dos que han asumido que ésto es mejor que nada.


Me he despertado entendiéndolo mejor. ‘Nada’, puede que esté lleno de mí. Yo no voy nunca a casarme contigo. ‘Nada’ puede que tenga que ser, justo ya.


Fotografía: Laura Makabresku


6 comentarios:

  1. Qué bonito. Qué chulo. Qué qué que. Me encantó de encantarme.
    Besito.

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    1. ¿te encantó de encantarte? ese comentario es como muy comestible, irlandés.

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  2. Te iba a poner un comentario pero te he respondido al comentario que hiciste en mi blog, léelo. Para mí, eres una fuente de inspiración, besitos

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    1. ... :) también te respondí allí. ¡más besos!

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