sábado, 27 de diciembre de 2014

es

Me di cuenta estando ya tumbada en la camilla, algo aturdida y desconcertada por los ruidos, por lo agudo del dolor. De que no había marcha atrás, de que iba a estar para siempre conmigo, de que tendría que aprender cómo se cuida. La gente iba a preguntar ¿qué es?, yo iba a tener que dar con la respuesta.

Al salir de allí me aseguré de protegerlo bien del frío de diciembre. En casa, me dejé caer sobre el sofá, emocionada y abatida. Lo miraba como quien mira a un extraño. Me entraron tantas ganas de mostrárselo a todo el mundo como de que nadie lo viera. No existe ni va a existir otro igual, otro como él. Experimenté como nunca eso del ‘’mío’’, traté de adivinar las transformaciones que aún le esperan.

Le quise. Me asustó saber su ‘’para siempre’’. No puedo dejar de mirarlo es, un tatuaje precioso.

2 comentarios:

  1. Casi nada es perpétuo, bueno "él" sí, prácticamente.

    (Muy ingenioso)

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    1. Prácticamente, sí. ¡Gracias por pasarte Sergio!

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