martes, 2 de septiembre de 2014

Morello, calentar y listo.

Mira, tengo una vida de sobre para cuando me llames. Calentar dos minutos en el microondas y listo. Hay que servirla templada y, verás, tiene un saborcito a realidad súper logrado.

(Porque me llamarás, digo yo, alguna vez*).

Detrás del sobre pone todo esto con letras algo pequeñas que además titubean (imitar la vida tiene sus limitaciones):

Estoy con una chica estupenda, e-es arquitecta; Claudia, sí también se llama Claudia, qué cosas. A mi abuelo le encanta, ya sabes, es la típica persona que cae bien a todo el mundo, un sol. Yo terminé el máster (¿qué por qué te hablo de Claudia antes de hablarte de mí?), muy bien, me fue muy bien, me han dado trabajo en. Libro cuatro días por semana, que está genial porque me deja mucho tiempo para ir a ¿la piscina?, una cubierta, claro, de aquí del club de, Chamartín, ay que no sabes que me mudé a Chamartín, muy buena zona yo estoy enc, ¿qué?, pues con Claudia. ¿Tú qué tal?

No le pidas más emoción al simulacro, cabrona. Eh, pero he escogido novia que se llama como tu ex, todo un detalle. También me gusta pensarte apretando el puño mientras me imaginas en el salón con mi abuelo, por fin capaz, abuelosoylesbiana, mira en la dos echan tenis.

Aunque casi peor que este simulacro que te tengo, es que cuando me llames quizás ya te me hayas pasado. Aunque casi peor que que te me pases es que no me llames nunca nunca nunca más. Cabrona.


* ¿no?

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