jueves, 14 de agosto de 2014

tibia

Quizás yo nunca he estado ahí nunca del todo ahí del todo para ti,
decidida
entera
preparada
para convivir con el ritmo -despacito- de tus pausas.
Para tener tu cuerpo jodermeencanta entre los labios.
Para asentir, mhm, a los títulos de los libros que no leí y se han instalado en tu mesilla
(¿tienes mesilla?),
para tu casa.

Nunca me dio tiempo a dárnoslo,
Ni a darte ninguna otra cosa, quizás.
No, no te he dado una mierda. Pero estuviste a punto de creer que podía. No sé el qué.

Qué mal te he querido tanto.
Qué mal no te he llegado.
Qué mal te enfado.
Qué mal dejar hasta de enfadarnos.

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