viernes, 25 de octubre de 2013

dónde está la hoja de reclamaciones

Desde que a los cabrones de Coca-Cola se les ha ocurrido la idea horrible de ponerle nombres a las latas, paso quince minutos descongelando la nevera del chino, con la puerta abierta de par en par, buscando un puto trago que no me recuerde a nadie. Las latas se suceden como una agenda de reclamos.

No me has llamado
me debes una caña
un polvo
un discurso
una excusa.

O de lanzas.

Estoy muerta
estoy lejos
no me conoces
no te quiero, ésta debe saber a rayos,
no voy a llamarte
no creas que te acercas sólo porque me escoges, imbécil.

Pago la de 'un amigo'. Decido beberme su ambigüedad. Me llena de jodidas burbujas la garganta. 



miércoles, 23 de octubre de 2013

incombustible

No he prendido.
Acababa de encenderme un Malboro
tumbada a las cinco de la mañana en una cama
en la que hace ya diez noches que no duermo.
He estirado el brazo. He dejado caer de la mano el pitillo
sobre mi cuna de insomnio.
Empiezo a reconocerme en los párpados abultados,
en este olor a cuerpo sin cosmética
en los nudos que me raspan desde el pelo,
en esta forma de romperlo todo.
Al principio pegaba pequeños brincos, instintivos,
y forcejeaba contra el impulso de apartarme
de la picadura de la sábana vaciándose
en agujeros negros y marrones.
Apenas humo. Ni rastro del fuego. No he prendido.
Y estas heridas van a recordarme que no he sido
lo bastante valiente.

miércoles, 9 de octubre de 2013

''La felicidad es eso y se llama Carlos''

Hay una mujer valiente construida sobre años en los que se supo frágil. Es una mujer roca con el abrazo real y breve, el ojo entrenado para ver el órgano sobre la epidermis, la carcajada entera, el oído permeable. Una mujer brutal que me intriga y me imanta.

Y hay un hombre que la quiere completamente. Un hombre delicado con aspecto de poeta, que no entiende de vergüenzas y sonríe grande sobre una barbilla puntiaguda, y su barbilla te señala como un niño burlón. La mujer roca quiere del todo al hombre con pinta de Bécquer, también. 

Él no sabe ni va a intentar dejar de desearla mientras miramos. Nunca he oído a nadie decir Amor como a Carlos cuando dice Sandra. Se encontraron y lo supieron; él le dio forma en una frase: ''tú y yo envejeceremos juntos''.

Esa frase huele a Disney. Porque es fácil no creer que Es, un amor tan todoeltiempo y tan sincondiciones como ése. Y sin embargo son, están siendo ahora que me lees, y probablemente él hoy ha pensado en lo bonita que está ella y ella vuelva a percatarse, justo después de apagar el ordenador, de que compartir cama con Carlos la hace afortunada. Esta vez y todas las veces que han sido noche en los últimos quince años.

Por suerte mi necesidad de que ellos sí, de que así como lo hacen sí, de que así sí para siempre, no importa. No puede importar demasiado nada de lo que el resto esperamos que hagan, porque se bastan. Porque son tan libres que están libres de tener que demostrarnos nada.

Le pregunté, a ella, si era realmente posible el amor con el paso de los años. Su respuesta me ha llegado aquí, así, y yo me asombro y me derrito.

viernes, 4 de octubre de 2013

nada

Vade retro, satanás. Pero sus manos. Nunca unas manos como sus manos. Todo el silencio de esa casa de paso, todo lo blanco, todo el silencio, nunca había compartido tanto silencio, tanto blanco.

Me insisto, aún puede no importar. No sé qué hago, pero les gusto. Me miran con un ansia diferente a la que no le dejaba sacarme los dedos del coño. Él quería encumbrarme. No pasó por mi cuerpo, fue en él, fue dentro.

Me insisto y qué importa. A los quince me decía, cuando crezcas aprenderás a querer más como una perra y menos como una gata. Casi nada de lo que me decía a los quince importa, tampoco. Me decía, cuando crezcas aprenderás a dejarte cuidar por los que quieran cuidarte. 

Todo ese silencio, y también ese idioma en su voz andrógina. Su voz cogiendo impulso aun sabiendo que tenía roto el freno. Quiso abrirse la cabeza mientras yo escuchaba. Su verborrea cruda de sofá ensamblando desnudo sobre desnudo, chorreando sobre mí sin más pudor que el de estar falto de pudores. 

Todo lo que no es más ahora, todo el silencio que no escojo ni comparto, él me da nada.