domingo, 28 de julio de 2013

Ynetska


Lo nuevo se me agarraba a las muñecas como un niño pidiendo caso a su madre. Tiraba de mí, me trepaba por los brazos hasta colgárseme del cuello y agacharme al fin la cabeza, rendida ante el poder terremoto de lo desconocido. Destrocé a martillazos el portátil, lancé el móvil lo más lejos que supe desde un acantilado que daba al mar enorme y no pedí perdón a los niños del coltán. Supliqué a cada día un acto de sorpresa. Cogí el primer avión, les dije a todos los nuevos desconocidos, chapurreado un idioma que apenas empezaba a comprender, que me llamaba Ynetska, que tenía treinta y seis, que nunca me había enamorado, que trabajé de redera en un puerto del que nadie había oído nunca hablar. Yo era de allí, aseguraba, de la isla de Igpunzst, de un rincón que se les antojaba impronunciable.

Me entretuve recorriendo calles pobladas de curry y harapos. Habitando apenas ningún sitio. Me sentaba debajo de los toldos de colores y acariciaba brazos, hombros, rodillas abultadas, con los ojos cerrados, queriendo descubrirme ajena en la piel y en el tacto. Casi lo consigo.

Pero he entrado en el baño de este restaurante. Tiene dos espejos enfrentados, y lo veo. El tatuaje de mi espalda, hinchado por el sol y los años ineludibles, los años irreconciliables, la tinta de mi espalda imponiéndome a Irene en mitad de aquí donde nadie la habría invitado. La mancha negra azulada de mi espalda, delatándome.

Irene se ha puesto a gritar. Hija de puta. Ha gritado bajo la epidermis al músculo, del músculo a la sangre, ha gritado ¡estúpida, mira que eres estúpida, sin mí tú no sabes cómo se existe!



lunes, 22 de julio de 2013

A mi Hija

Quiero parirte un ocho de marzo,
redonda como un pan de hogaza
o una luna llena,
y abrazarnos empapadas de mi sangre.
Que estrenes un nombre,
que seas tuya,
incluso cuando te cobijes en el ángulo cálido que te espera entre mis muslos.
Que me muerdas el pecho con tu primer diente,
que descubras colores y maneras de decirlos,
que te crezca el cuerpo y la emoción y pienses.
Que aprendas a hacer música o bocadillos o números,
Que quieras estar viva.
Que las beses a ellas o a ellos que te beses los brazos,
que te celebres.
Que me notes en tu ombligo.

Quiero quererte.
Que seas.




TODAS

no debería hablar en femenino
porque dice la psicóloga que la confundo,
y que obligo a quien me escucha a enfrascarse
en descifrar los géneros de quienes cuento
en vez de oír sin trampa lo que digo.

no debería usar el femenino
porque se dice nosotros-todos-ellos-chicos-hombres. porque se dice así,
porque siempre se ha hecho así,
porque es la norma.

no debería usar el femenino
porque hay una polla entre nosotras,
porque me evidencia enfadada
y provocadora.

JODEOS.
comeos mi cólera de hembra agresiva.

nos homenajeo a todas cada vez que abro la boca
porque nos lo merecemos
porque somos sus madres, su alimento, sus musas.
porque somos, desde siempre,
aunque se empeñen en desvanecernos
tras la estafa que ha logrado convencernos
del neutro en lo masculino.

no debería hablar en femenino,
pero siempre perteneceré a un nosotras

porque existimos.

domingo, 14 de julio de 2013

sábado, 13 de julio de 2013

tiempo

Tengo tiritonas de valor al pisar sitios ya no nuestros, al soltar el cable ancho y delgado con el que trataba de atarte. Estaba entumeciéndote las alas, sin darme cuenta, volviéndome también un pájaro asustado en tu regazo.

Pasa una semana dentro de cada día de estos; tú y yo decimos tiempo y estamos diciendo cosas diferentes. No hemos intentado volver a quienes fuimos, eres demasiado inteligente como para jugar a los muertos. No hemos sabido ser los de ahora sin derribar nuestra casa. Yo vivía allí, en lo nuestro, y ahora busco calor entre muros reales.  Mi tiempo se llena de gente que apenas te nombra, la vida te evidencia prescindible. Y algunos ratos pataleo y otros sólo duermo y otros, y esto es lo peor, la vida está gorda de belleza sin saber qué es lo que haces, justo ahora que yo escribo, en qué piensas, qué labios lames, cómo disfrutas de serte enteramente sin mis risas ni mis bailes ni mis quejidos ni mis dudas ni mis confesiones ni mis frenos. La vida es una perra vieja que me muerde la garganta cada vez que intento decir que me muero.

Casi todas las canciones hablan de esto. Casi todos los poetas. Los tópicos que creímos vencidos se abalanzan contra tu espalda y mi espalda, que están mirándose de lejos. Tu espalda cada vez más pequeña. Te giraste a la vez que estabas yéndote, creo que me lanzaste un beso. Como en todas las canciones todas las películas todas las despedidas hermosas. Pero no fue un beso hermoso, un beso al aire es sólo la ficción de un beso.

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No existe más que un hombre en el mundo: los demás no son más que un error o un triste consuelo, y el adulterio es a menudo una forma desesperada de la fidelidad.




Marguerite Yourcenar, 'Clitemnestra o el crimen'

domingo, 7 de julio de 2013

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fumo a las dos y dieciséis el cigarro de después
de no haberte hecho el amor y pienso
que a lo mejor también acabas de no hacerme el amor
pensándome y fumas.