sábado, 9 de noviembre de 2013

ni tampoco adiós.

ni la sangre, ni la fatiga, ni la artrosis, ni la arcada ni el desconcierto;
sino tu manto de mastín sobre la nieve,
los paseos sólo tuyos, el olor a perra,
los días de guisos sin pienso,
que te cepille el pelo,
los pájaros que ahuyentas,
tu sonido alegre contra el suelo, desde el piso de arriba,
la terraza al sol,
los huesos que entierras,
las migas de pan duro salpicándote el hocico,
correr, el parque en cuesta,
el descampado en el que volvemos a la adolescencia,
el alucinógeno de las plantas,
las tardes de chimenea, nuestro abrazo,
la mancha negra de tu lengua,
y todo lo que nos hemos contado en este tiempo,
todo lo que no va a dolerte,
porque ni el dolor, ni la sangre, ni la fatiga,
sino tu madriguera de lavanda,
o el agua congelada de la presa,
mi amor,
y clavar las uñas en la tierra,
que te abraza.

4 comentarios:

  1. se ha dormido dulce y tranquilo. voy a esforzarme por echarle de menos con la misma dulzura y calma. gracias por el abrazo.

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  2. Que su energía perdure. En el campo, en el aire, en tí y en las que le amasteis. Ese alma noble y su recuerdo te acompañaran siempre. Intenta refugiarte en esa suerte... Un abrazo cargado de amor que quizá no consuela pero algo acompaña...

    Lea.

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  3. Lea... te lo di en persona, pero quiero que se quede aquí, también, de alguna forma, este abrazo.

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