miércoles, 9 de octubre de 2013

''La felicidad es eso y se llama Carlos''

Hay una mujer valiente construida sobre años en los que se supo frágil. Es una mujer roca con el abrazo real y breve, el ojo entrenado para ver el órgano sobre la epidermis, la carcajada entera, el oído permeable. Una mujer brutal que me intriga y me imanta.

Y hay un hombre que la quiere completamente. Un hombre delicado con aspecto de poeta, que no entiende de vergüenzas y sonríe grande sobre una barbilla puntiaguda, y su barbilla te señala como un niño burlón. La mujer roca quiere del todo al hombre con pinta de Bécquer, también. 

Él no sabe ni va a intentar dejar de desearla mientras miramos. Nunca he oído a nadie decir Amor como a Carlos cuando dice Sandra. Se encontraron y lo supieron; él le dio forma en una frase: ''tú y yo envejeceremos juntos''.

Esa frase huele a Disney. Porque es fácil no creer que Es, un amor tan todoeltiempo y tan sincondiciones como ése. Y sin embargo son, están siendo ahora que me lees, y probablemente él hoy ha pensado en lo bonita que está ella y ella vuelva a percatarse, justo después de apagar el ordenador, de que compartir cama con Carlos la hace afortunada. Esta vez y todas las veces que han sido noche en los últimos quince años.

Por suerte mi necesidad de que ellos sí, de que así como lo hacen sí, de que así sí para siempre, no importa. No puede importar demasiado nada de lo que el resto esperamos que hagan, porque se bastan. Porque son tan libres que están libres de tener que demostrarnos nada.

Le pregunté, a ella, si era realmente posible el amor con el paso de los años. Su respuesta me ha llegado aquí, así, y yo me asombro y me derrito.

2 comentarios:

  1. Precioso. Creer en los tiempos que corren es tan valiente como apostarlo todo a una carta.
    Volveré
    Saludos ;)

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    Respuestas
    1. Apostemos, pues...
      y sé siempre bienvenida.

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