miércoles, 26 de diciembre de 2012

qué guay que tu novio sea actor.

- ¿Te das cuenta de que podías haberte matado?

- ¿Desde un primero?

- Por qué has saltado...

- Para que vinieras.

- Habría vuelto en dos semanas con ganas de verte en vez de acojonado.


- ¿Y los demás?

- Qué demás.

- El equipo. ¿Siguen con el rodaje?


- No me jodas. La hostia, te has jugado la vida para parar el puto rodaje.

- No me he jugado la vida. Me he jugado romperme apenas tres huesos, y me he roto uno-no, no te vas. No has venido hasta aquí para seguir haciendo que no te das cuenta de lo que duele intentar estar cerca de un tipo tan tú. ¿Sabes lo que sé?: tardas quince minutos de espejo en conseguir esa barba descuidada, y no soportas los calzoncillos a rayas. ¿A que Ana no sabe eso, a que no sabe que las mamadas te gustan sin manos? No tiene ni idea de que fuiste un niño gordo ni sabe que sólo compras cosas en las que pone 'integral'. No conoce a tu hermana, pero cómo apesta a amor vuestro rodaje, joder. Yo soy tu novia. Sólo la ficción de Ana es novia de tu ficción. Un rato. Pero qué rato, tío. Luces, cámara, te besa y la abrazas mirándola a los ojos y dices, ''te quiero'', dices ''no me imagino mi vida sin tí'' y dicen ''corten'' y, mierda, qué cómodo ha sido todo. Se os nota.

- Cállate ya. Te avisé de que no iba a aguantarte otra escenita.

- No me hables más de escenas que te, que te. Quién es ese, que no se llama como tú y que te pertenece, quién es ese hijo de puta que se enamora de otras que dicen que tampoco son ellas y me hace el amor después de quererlas, cuánto las quiere, cómo las quiere, en qué capa de esa piel se guarda el tacto que dice que también es de mentira, cuánto de tu capacidad de hacer mentira usas cuando me dices ''te quiero, no me imagino mi vida sin tí''.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada