miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cercedilla

Estos cielos están siendo en irlandés y huele a mis septiembres de esperar al autobús de la ruta a las 7:30. Acababa de taladrarme la nariz y llevaba una mochila estampada de firmas que casi nunca eran los nombres que nos dieron nuestros padres. A veces me dolía la barriga por las cosas importantes: Isma en mitad del pasillo, examen de inglés, pantalones nuevos. La tutora le dijo a mis padres que era una líder nata porque ella tampoco parecía darse cuenta de lo mucho que me esforzaba para ser popular. Me angustiaba que no me crecieran lo bastante las tetas. Mi cuarto era un submarino y las tardes se llamaban messenger.

Las chicas que pude ser llevan ya un tiempo llamándome ''de usted'' y en el súper dicen ''señora''. Mi cara redonda es mi cara afilada, me quedan forzadas ciertas palabrotas. He estado a punto, varias veces, de olvidar que yo decía ''mazo''.

Tengo veinticinco años. Mi hermana y yo escribimos cómo sería la vida a esta edad, y no era esto. Me rebusco el recorrido desde adentro y no consigo quedarme diez minutos en ninguna de las que ya no soy, no consigo más que ser la que estoy siendo. Ni siquiera esa. Las repaso como si estuvieran todas muertas, me muero para pasar a ser otra, todo el tiempo.

Suelo poner a parir a la del messenger, pero sabía más de Historia que yo y tenía mejor culo. No sé qué hacer cuando la echo de menos.

3 comentarios:

  1. A veces, volver a casa por Navidad es como volver al punto de inicio, un lugar indeterminado en el tiempo en donde todo era conocido.

    Yo creo que existen épocas que son como un hogar al que podemos regresar para sentirnos a salvo, donde podemos reconocer las cosas porque les cogimos cariño cuando las vivimos por primera vez y se quedaron pegadas ahí, en la piel, como una calcomanía que creíamos que se iría a fuerza de lavarnos y de dejar pasar el tiempo.

    Pero las cosas no son tan fáciles, o sí para algunos, no sé. Yo nunca me he alejado lo suficiente como para saberlo.

    Escribe Irene, escribe guiones, escribe teatro, historias que evoquen.

    Escribe.

    Toni

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    1. (cada invitación a escribir es un regalo, y te doy las gracias.
      un abrazo.)

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  2. Madre mía, I, me acabo de enamorar. Gracias por dejarme encontrarte.

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