lunes, 26 de septiembre de 2011

Y allí, justo en alguna parte, yo

Yo quiero dibujar como Erika Kuhn pero,
mientras tanto,
toma todo el cuerpo todas las cosas
que no son el cuerpo que están en el cuerpo toma,
dime cómo me coloco dime, que no se me ocurra colocarme,
que bascule despacito en relevé
para salirte borrosa pídeme
que mastique la mina del lápiz y
te la devuelva
viruta
para hacer de mí un mosaico
yergue
algo bonito con estos pudores,
si quieres,
clavo aquí este pie y el otro en aquella mancha
del techo para que les hables
también de lo innombrable de mi cuerpo
que no importa de este pedazo, blandito, de carne,
rosa.
Arráncame las máscaras hasta
de los codos cuéntales
que soy así dime eres así haz que me lo crea.
Y luego escupe
una mancha de sangre con mi boca sobre el papel
seda y busca
en él las diminutas fibras que me evidencien las venas, di
que esa sangre demuestra
que estoy viva.

3 comentarios:

  1. este poema evidencian las venas
    y yo al leerlo
    también estoy viva

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  2. Estar vivo no tiene por qué incluir tener que aprender el abecedario de la sangre ni en la boca ni en las venas, estar vivo no es hacer que nos hagan creer algo que no existe. Lo que no existe no puede desangrarse, ni tiene fuego en la boca, ni pide por favor después de atar las muñecas, con esposas, al cabezal de la cama, ni se reencarnan en cosas otras cosas, ni se nos derriten océanos glaciares por los ojos.

    Yo no sé qué es estar vivo. Y si alguna vez lo supe, ya no me acuerdo, el caso es que, a veces te leo y cuando vuelvo a releerte ya eres distinta en las mismas palabras... como si pudieras cambiar el significado después de haberlas escrito y publicado.

    No me hagas caso.

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