martes, 19 de abril de 2011

exhibicionismo

Ingenues Ladies, Cécile Decorniquet




No me sale. Trece borradores en el escritorio encima de una foto de Lartigue que no deja de moverse, como sacudiéndose las pulgas en verano. Tenía catorce, la papelera ha destrozado el pornográfico. Yo quiero escribir una foto con filtro cálido y no me sale. Decir cosas como que No sirve/esta manera de sentir. Escribir y conseguir que se te ponga dura. Que alguien llore. Quedarme pensando qué será de los que construí; como pienso ahora si estarán yendo Al Faro los Ramsay mientras permanece cerrado el libro sobre mi mesilla. Porque están vivos, los Ramsay, con una forma de estar vivos distinta a Virginia. O ponerme a escribir y, joder, escucharme carcajadas. Que se me ponga la nuca de gallina. Coger carrerilla, decir: regurgitar la papelera desarrugar las cartas caminar punta-talón desaprender a caminar hacerme un ovillo en mi madre nacer. Fabricarme en la cuna el mapa. Imposible. Qué hago si no sé porqué escribo. Qué hago abriéndome en impar la gabardina. Para enseñar esto.

3 comentarios:

  1. aunque demasiado parecidos, últimamente, al de la foto.

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  2. Podría decir "porque no hay más remedio" (como ya he dicho, seguro, como diré de nuevo), y sería, quizás, mentira. Rimbaud ya lo contó de otra manera. Hay más remedios. Pero esta es una forma
    de abrirse la gabardina y mirarse las tripas y que en vez de un latir pobre y solo, en vez de una sangre roja y punto, en vez de una voz y una palabra únicas solas dentro de sus límites
    esté el Latir y la Sangre y la Voz y la Palabra,
    y ser anchas fértiles habitables y ser Yo y ser Otro
    y que el mundo hable por nuestra boca

    "Para enseñar esto", sí.

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