jueves, 25 de marzo de 2010

De primero: cursis en la cama

Te despiertas y me dices
que no se te ocurre una forma mejor
de hacerlo
que viéndome sonreír.

Y yo estaba sonriendo
por tu pelo rizadísimo de las mañanas,
porque sé cuánto café vas a servirte,
por tus dedos resbalándome,
anoche.

Vuelves a cerrar los ojos,
como quien regresa a la carrera
a despedirse
de los personajes de un sueño.

Te acurrucas a respirarme
el cuello,
yo hago un nudo con mis piernas
en tu espalda.

Los trozos de ventana sin persiana
se nos cuelan por debajo de la manta y
te espabilan

tu abrazo se hace más fuerte,
mis besos más mojados,
y nos amoldamos al otro
como dos piezas de un puzle.

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